FISIOTERAPIA

¡Oh-oh! MAREOS

¡Mareos!¡Temidos mareos!

Una de las peores sensaciones y que más malestar nos produce ¿verdad?

Quizá porque por mucho que hagamos, toma el control y puede con nosotros. Parece que tumbarnos a esperar que desaparezca es la respuesta más sensata.

Desde Akine, quisiéramos hablarte un poco de ello para que podamos, de forma general, entender de dónde pueden venir y que consejos seguir para, por si es posible, prevenirlos.

Cuando acudís a nuestra clínica, nos encontramos ante la duda de si vuestro mareo es causado por un problema del oído interno (en general es un mareo más brusco, que todo da vueltas, y al que no le acompañan dolores cervicales) o por otro lado, si éste es provocado por la tensión cervical en sí y otras respuestas orgánicas.

Por eso, toda información que podáis detallar será de ayuda para vuestro fisio de confianza y así poder determinar su origen.

De forma muy resumida podemos guiarnos de estas preguntas:

¿Hay tensión en la nuca, rigidez, dolor a la palpación en esa zona?, ¿la inestabilidad que sientes se ha ido produciendo de forma progresiva?, ¿estás como “con borrachera”?, ¿tienes náuseas?, ¿has sufrido episodios de estrés, ansiedad, disgustos anteriormente?

Si estas repuesta son afirmativas, casi 100% nos encontraremos con una columna cervical como causante del aturdimiento. Y es aquí donde entra nuestra labor como fisioterapeutas.

Todo esto tiene una explicación “sencilla” y es que, debido a esa rigidez cervical, junto a la tensión muscular y fijaciones vertebrales existentes, se produce un estrechamiento de la arteria vertebral que “riega” el cerebelo y el oído (los “mandamás” del equilibrio); esa disminución de flujo sanguíneo, más la sobrecarga que comprime e incluso activa puntos gatillos, estarán directamente relacionados con los dolores y los mareos.

Pero esto no queda aquí. Si recuerdas (más arriba) una de las preguntas era si habías tenido una época de estrés y agobios.

Aunque a algunos os suene extraño, el estrés, un estado de ansiedad temporal o prolongado, puede estar relacionado con este malestar desagradable. Y normalmente aparece una vez transcurrido, al tiempo, cuando ya en teoría hemos pasado nuestra época “mala.”

Y es que los órganos encargados de asimilar y somatizar toda esa toxicidad que provoca el estrés, pueden sentirse resentidos y desencadenar a su vez respuestas en el organismo como mareos, inestabilidad y sobrecarga directa en esos músculos cervicales ¡Ojo a nuestro Hígado y la Vesícula Biliar!

Tranquilos, siempre podemos mimarlos, recurriendo (hola amigos de lo natural) a las infusiones depurativas.

Permítenos ir más allá ( quizá también es sorprendente para algunos) y es que gracias a nuestras compañeras nutricionistas (https://www.facebook.com/dietistarural/    http://clinicamedysierra.com/)  sabemos también que determinados hábitos alimenticios y en especial aquellos alimentos procesados que contengan exceso de azúcares (ya sabéis, bollería industrial y galletas sobretodo), mucho sodio, por un desequilibrio en el intercambio de líquidos en el organismo, como los snack (típicas patatas fritas) o el embutido, y los alimentos que en sí a algunas personas les desencadena dolores de cabeza y mareos, como el chocolate, cítricos (mandarina, naranja), ahumados, escabeche, o el café (interviene en la deshidratación) vuelven a influir negativamente sobre nosotros y en nuestro sistema.

Por lo tanto,

¿Cuál es nuestro consejo basándonos en todo esto?

Ante todo, frenar, relativizar, disminuir esa carga emocional. Si bien, mediante relajación, meditación y por supuesto ejercicio físico.

Cuidar la alimentación, si creéis que os estáis excediendo en el consumo de alguno de los alimentos nombrados. Y procurar introducir bebidas depurativas que colaboren con nuestros órganos más afectados. Consultando en ambos casos a profesionales.

Acudir a un profesional fisioterapeuta-osteopata para que pueda ayudarte a “soltar” esta tensión muscular-visceral-vertebral.

Y seguir los consejos de automasaje y estiramientos que te guie tu fisioterapeuta

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