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HOMBRO-TENDINITIS SUPRAESPINOSO

El hombro es en sí un complejo articular, en el que se necesitan de varias articulaciones para su correcto funcionamiento. A nivel articular todos pensamos únicamente en la unión formada por húmero y omoplato (y es correcto), pero no podemos olvidarnos de la clavícula, ni del esternón, ni de la escápula y sus movimientos, ni de la propia columna vertebral, pues todos en cierta medida van a influir en que se produzca un rango óptimo de movimiento.

Centrándonos en la articulación grande, la glenohumeral, nos encontramos con una serie de músculos que junto al tipo de articulación que es (enartrosis, una bola (húmero) articulando con un cuenco (cavidad glenoidea de la escápula) van a ser los encargados de que el hombro tenga todos los movimientos posibles en el espacio: flexión, extensión, abducción(abrir), adducción (cerrar), rotaciones (interna-externa), siempre por supuesto, limitados por la cápsula, ligamentos y propios tendones.

El hecho de que tengamos tanta libertad de movimiento tiene su parte buena, pero no nos libramos de la parte mala si convivimos con desequilibrios musculares, una sobresolicitación constante de éstos, o porque anatómicamente algo falla.

Si algo de esto persiste, seguramente estemos llamados a sufrir una lesión; y si nos basamos en datos, probablemente tu manguito rotador se vea afectado. Ya que, según estudios, las lesiones del manguito rotador es la patología más frecuente que podemos encontrar en el hombro. Y si ya eres mujer y mayor de 50 años… ¡premio!

Y te preguntarás…¿Qué es el manguito rotador?

Foto tomada de Medline

Pues bien, se denomina así al conjunto de músculos y tendones que proporcionan estabilidad al hombro. El manguito rotador, en concreto, está formado por 5 músculos: el tendón del bíceps, y el supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular (estos 4 últimos tienen su origen en la escápula) que van a insertarse en el húmero, más específicamente en troquín y troquíter. (No os liéis con el trocánter que éste está en la pierna :P)

Una de las lesiones típicas de ellos es la tendinitis del supraespinoso.

Este músculo como su nombre indica nace por encima de la espina de la escápula. Su tendón pasa por un surco delimitado por otra de las parte de la escápula (el acromion) y la cabeza(bola) del húmero, para insertarse en el troquiter. Por su posición anatómica, cuando se contraiga, va a ser el encargado (junto a otros) de que podamos separar el brazo (abrir, abducción, elevar)

El problema llega cuando el espacio del que hablábamos antes, por el que el tendón debe pasar, se ve comprometido. Y es que un conjunto de desequilibrios musculares puede llevar a colocar la cabeza del húmero en otra posición y con ello acarrear lesión.

Foto tomada de Traumatopedia

Nuestro músculo va a querer seguir haciendo su acción, pero al final mediante gestos repetitivos, con un espacio estrecho, con un roce con las estructuras delimitantes (hueso) va a conllevar inflamaciones del propio tendón, o de la bursa que lo protege (estrechando aún más el espacio por el que debería discurrir). Si todo esto se prolonga en el tiempo y sigue rozando, hasta es probable acabar en rotura.

Gran parte de esta lesión está ocasionada por una elevación mantenida del brazo. Por eso, gente deportista que repite ese gesto o trabajadores que sobreusan los brazos tienen más tendencia a lesionarse.

Te ponemos un ejemplo: esa posición que seguro a todos nos suena, de hombros adelantados y enroscados hacia dentro favoreciendo una chepa atrás (típica postura de trabajar con ordenador, estar sentado, mirar el móvil, etc) es el claro modelo de como indirectamente si se mantiene esa postura (la cabeza del húmero no está donde debería estar) y además muevo el brazo (más tensión) voy a hacer que el tendón roce una y otra vez con estructuras adyacentes. Personas que se dedican a la limpieza, o electricistas que tienen que subir el brazo para desempeñar su trabajo mantendrán una postura nada favorecedora para el tendón y el hombro en general.

Otro problema, del que no somos culpables, es nacer con el acromion con una forma de gancho que va a estrechar y atrapar aún más los tendones y la bursa. (Aquí existe la cirugía como alternativa para limar ese hueso sobrante y agrandar el espacio)

Y en otras ocasiones, todo el proceso puede desencadenarse tras una caída, traumatismo o un gesto forzado.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Sobretodo dolor al realizar el movimiento de elevación-abducción (abrir-separar-subir) del brazo. Este dolor se extiende por el lateral del hombro o en la propia articulación.

Nosotros, con un diagnóstico fisioterapéutico, podemos realizar una serie de pruebas en busca de un signo positivo que nos alerte de esta lesión.

Por supuesto, se necesitan de pruebas complementarias que ratifiquen el diagnóstico como pueden ser las radiografías, una ecografía o una resonancia, ya concluido por el profesional sanitario correspondiente.

¿Puedo hacer algo por evitarlo?

¡Claro! Descartando problemas anatómicos que lo imposibiliten, todo el trabajo compensador y estabilizador de hombro mediante el ejercicio terapéutico, junto a una postura correcta, trabajando así la higiene postural, va a disminuir las posibilidades esta lesión.

Sesiones de masajes y estiramientos para lograr el equilibrio muscular deseado también son necesarias.

¿Si ya estoy diagnosticado…?

Ponte en manos de tu fisioterapeuta para que te marque los objetivos mediante sesiones, INDIBA, ejercicio, y que junto al reposo relativo y algún antiinflamatorio podrán ir reduciendo la lesión e incluso rehabilitar la zona.

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PROPIOCEPCIÓN

La propiocepción (propio-uno mismo y cepción-percibir) se denomina a la capacidad que tenemos para saber la posición “exacta” en la que se encuentran nuestras partes del cuerpo.

(Haz la prueba, sin mirar, imagina cómo crees que tienes los pies ahora mismo colocados. Ahora, ya sí te dejo mirar, comprueba si estabas en lo cierto)

Esta percepción corporal en una situación normal quizá no nos sea de mucha importancia, pero en un momento dado va a permitir al cerebro actuar proporcionando el control motor conveniente, y la estabilidad articular adecuada (según necesidad)

Toda esta información le llega a través de sus “controladores” y la procesa; algunos ayudantes son:

  • Los husos neuromusculares: se encuentran en el vientre muscular.
  • Receptores tendinosos de Golgi: en el propio tendón
  • Ruffini: en el tejido conectivo (¿recuerdas el tema de la fascia?)
  • Propioceptores vestibulares: sistema vestibular (oído)

El sistema propiceptivo tiene además como misión protegernos de las lesiones y defenderse en cuanto se produce un estrés articular.

¿De qué manera?

Reduciendo el tiempo de reacción y poniendo en marcha los mecanismos que permitan retomar la estabilidad articular.

Te ponemos un ejemplo: el típico esguince de tobillo.

“Vamos andando, de repente hay un bordillo que no vemos y el pie se “dobla” hacia dentro.”

De forma muy resumida:

Caso 1: mi sistema de propiocepción falla, los mecanismos de protección no han reaccionado a tiempo, así que mi tobillo sigue doblándose (porque es la inercia que llevaba) ¿Lo normal? El ligamento tiene tanto estrés que se elonga demasiado, o se parte, posible fisura/fractura huesos del pie, etc. LESIÓN.

Caso 2: tengo un sistema propioceptivo adecuado. Ante la mínima sensación en el cerebro de que ese tobillo no debería estar doblado, comienzan los mecanismo de reacción.

En este caso, los músculos peroneos se contraen fuerte para llevar al pie al movimiento contrario al que iba. Estabilizadores de tobillo buscan ese equilibrio articular de nuevo y continuo mi andadura. O incluso, si la fuerza desencadenante no es suficiente, puede reaccionar tirándonos al suelo aposta.

¿se puede trabajar sobre ello?

Sí. De hecho, sería conveniente aparte de tu rutina diaria de ejercicio físicos, ir introduciendo los ejercicios propioceptivos. Sin duda alguna tu sistema articular te lo agradecerá y facilitarás la prevención de lesiones.

En el desafortunado caso de que ya estés lesionado, el trabajo propioceptivo será de lo primero en lo que debas incidir.

Como en todo, el trabajo es progresivo, introducirás ejercicios más básicos hasta complicarlos.

Podrás trabajar con tu propio cuerpo o con ayuda de materiales complementarios: bosus, pelotas, platos, toallas, palos, ruedas…

Con el ejercicio terapéutico, te podremos guiar para prevenir lesiones y/o recuperarlas de la mejor forma.

¡A trabajar!

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DIASTASIS ABDOMINAL, una separación muy común!

¿Qué ES?

Si has oído hablar de ella sabrás que es más común de lo que parece.

La diástasis abdominal consiste en la separación de los rectos anteriores del abdomen. Estos músculos están situados en la cara anterior del abdomen, en la capa muscular más superficial. En el mundillo del gimnasio se conoce como “la tabletita de chocolate”, por lo que ya con este mote nos puede ir sonando un poquito más.=)

 Tenemos dos en el cuerpo, uno a cada lado de la línea alba o medial del cuerpo, y van desde la pelvis, cercanas al pubis, y ascienden de forma longitudinal hasta la 5º,6º y 7º costilla y apéndice xifoides. Entre ambos rectos se encuentra un potente tejido conjuntivo, que si existe mucha debilidad de la musculatura o una distensión brusca entre ambos rectos puede abrirse creado una ruptura de esa membrana que los une.

¿Cuáles son causas?

Las causas más comunes de la diastásis son:

-Durante el embarazo: debido a la debilidad de la pared abdominal, unida la distensión del abdomen y abombamiento del mismo por el crecimiento del bebé, unido a un factor de estrechamiento de las costillas.

-Durante el parto, por maniobras bruscas de presión caudal en el momento del expulsivo, como la maniobra de Kristeller o por un sobreesfuerzo respiratorio muy grande.

-En el postparto: Provocado principalmente por la debilidad de la faja abdominal y en ocasiones en empezar a realizar ciertos ejercicios con demasiada antelación o demasiado tarde.

-Por ejercicios de sobreesfuerzo repetitivo o ejercicios de aumento excesivo de la presión intra-abdominal, como los abdominales clásicos mal ejecutados.

-Debilidad de la musculatura y aumento de peso brusco, e incluso hemos llegado a tener algún caso por pincharse ciertos medicamentos vía abdominal durante tiempo prolongado que haya provocado la distensión de dicha musculatura.

-hernias en la zona abdominal, que provocan el aumento de desde dentro de la musculatura unido a malas posturas y ejercicios no controlados.

¿Cómo se si tengo diastasis?

 Los síntomas con los que puede cursar el paciente son principalmente:

-Debilidad abdominal, con abultamiento en el vientre bajo del abdomen.

-Sensación de que “algo tipo bultito” sobresale por encima del ombligo al incorporarnos e incluso toser o reír.

-Afectaciones en el suelo pélvico, como incontinencias o escapes de aires incontrolados.

-Dolores recurrentes de espalda por la descompensación de la faja abdominal.

-Flacidez intraabdominal y pesadez a lo largo del día.

-Estreñimiento o molestias ante esfuerzos defecatorios.

-Molestias lumbopélvicas ante la práctica de ejercicio o flato recurrente al correr o saltar.

Y la pregunta más importante..¿Tiene tratamiento?

SI!!! En mayor o menor medida se puede disminuir la diástasis abdominal.

Lo primero que se hace es una valoración del estado de la musculatura abdominal y de la sintomatología del paciente mediante pruebas subjetivas del terapeuta. Es importante destacar la palabra subjetiva, ya que la medición se hace de forma aproximada del grado de diástasis, una ecografía siempre dará unos resultados más fiables, pero la valoración puede acercarse al grado de afectación muscular. Nos podemos encontrar diversas localizaciones o tipos de diástasis, al igual que grados.

El tratamiento consiste en reeducar la musculatura profunda del abdomen (el transverso abdominal) y ayudar a la liberación y activación del colágeno de la membrana que une ambos rectos. Para ello existen técnicas tales como:

-Radiofrecuencia Indiba-Activ: Gracias a su aplicación reactiva el tejido conjuntivo y activa la musculatura a la par que se realizan actividades dirigidas por el terapeuta en diversas posiciones. Es un método indoloro que favorece enormemente la regeneración tisular de los tejidos. (en el embarazo NO se puede realizar, pero en el postparto se ven grandes resultados)

-Ejercicios posturales de activación de la pared abdominal.

-Reeducar el patrón respiratorio y evitar abombamientos indeseados.

Hipopresivos y GAH guiada por el terapeuta y enseñar ejercicios domiciliarios.

Progresión con diferentes posturas de la activación abdominal y en función de las Avd´s de cada persona.

Desde Akine realizamos actualmente valoraciones gratuitas si piensas que padeces alguno de estos síntomas; ¡No lo dudes y pregúntanos cualquier duda que te pueda surgir, estaremos encantadas de guiarte en tu proceso de recuperación!!

Por otro lado, nos gustaría destacar que hay personas que prefieren ir directamente a la cirugía, es importante saber que en cuanta mejores condiciones vaya un músculo previo a una cirugía de este tipo, el tiempo de recuperación será mucho mayor y mejor.

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LAS ADHERENCIAS = ¿Consecuencias?

 ¿Eso qué es?

Las adherencias son unas bandas cicatriciales que se forma entre dos superficies, ya sea entre el peritoneo o entre las propias vísceras o entre las capas de internas de la piel y el músculo.

Al unir dos superficies provoca la limitación de movilidad de las capas a las que une. Es muy común que aparezcan adherencias tras una cirugía, especialmente tras una cirugía abdominal, debido a la alteración que supone la intervención y a la cicatrización interna. Cuando el cuerpo entra en fase de cicatrización, suelta diversas sustancias para unir los puentes internos de adhesión, aquí entran la fibrina y el colágeno. Estas sustancias, si no se une de forma organizada, provoca esta telilla, que poco a poco va formando bandas más duras y pudiendo provocar la fibrosis del tejido o incluso las conocidas bridas.

¿Si es algo interno…se puede tratar?

Esta es una de las preguntas que nos hacen muchos de nuestros pacientes. Lo importante no es lo que se vea a nivel externo, está claro que lo superficial nos puede interesar en menor o mayor medida, pero lo que realmente nos importa es como esa adherencia, esa cicatriz, esa intervención quirúrgica ha provocado alteraciones internas.

Existen diversos tratamientos que favorecen la ruptura o la reorganización de dichas bandas fibróticas, destacando especialmente las siguientes:

Radiofrecuencia Indiba Activ: Se ha demostrado que gracias a su aplicación favorece la reabsorción del tejido cicatricial, aumenta la vasodilatación interna y promueve una mayor reorganización del colágeno, favoreciendo por tanto la eliminación de las adherencias, no sólo a nivel externo, si no especialmente a nivel profundo. Su aplicación es indolora, y se usa a la par que el terapeuta realiza maniobras de forma manual y ejercicios de tonificación o respiración de la zona afectada. ¡Notaras los resultados en pocas sesiones!

Técnicas Miofasciales: La inducción fascial asiste a todo este tejido, ayudando a la liberación de las zona de tensión que se hayan podido provocar, las técnicas son inocuas, pero muy efectivas!

Técnicas Osteopaticas Viscerales: Si se ha producido una intervención quirúrgica, la motilidad de las vísceras han podido verse alteradas, por ese motivo se pueden realizar movilizaciónes de las vísceras afectadas, provocando una liberación de las restricciones internas.

Terapia manual: Para cicatrices más externas, técnicas como CYriax o fricciones profundas o es “S” promueven la eliminación de la cicatriz.

Técnicas muy recomendables tras:

-Cirugías traumatológicas: hombro, codo, dedos, rodillas, pies…o postquirúrgico hernias discales.

Postparto: cesárea, episiotomía o desgarros.

-Cirugías uroginecológicas: Prostatectomías o histerectomías.

-Cirugías estéticas: Abdominoplastias, diástasis de los rectos, mastectomías.

-Cirugías internas: apendicectomía, laparoscopias, extirpación masas tumorales, cirugía riñon, entre otras y tras recomendación médica.

Acude a un especialista para tratar tus cicatrices postquirúrgicas, no importa el tiempo que haya pasado, siempre se puede mejorar y aliviar los síntomas latentes que padezcamos o los bloqueos internos que podamos tener.

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LA FASCIA…¿ESA “telilla” TIENE TRATAMIENTO?

¿Por qué es importante tratar la fascia?

Primero de todo, para que después podamos entender su importancia, vamos a definir a la fascia.

Según recoge el método de “inducción miofascial ©” la fascia es la forma del tejido conjuntivo que rodea TODOS los órganos de forma tridimensional permitiendo así mantenerlos en su correcta posición y funcionamiento. Por otro lado, cada músculo y cada una de sus fibras también están rodeados por fascia.

 Por lo tanto, tiene un papel fundamental para el perfecto funcionamiento de nuestro sistema musculo-viscero-esqueletico.

El recorrido de la fascia es continuo, por esta razón, cualquier cambio estructural de la fascia en una determinada parte del cuerpo producirá restricciones en otras partes.

Los cambios que ésta pueda sufrir viene dado por cualquier alteración que sufra nuestro organismo, ya sea directa o indirectamente; por ejemplo: una caída, un golpe, la menstruación, una cirugía, una postura inadecuada, etc.

Ahora bien, ¿por qué es importante tratarla?

Muy simple, porque esta disfunción/alteración miofascial mantenida, lleva al paciente a una constante tensión acompañada de espasmo muscular. Es decir, dolor.

Además, al encontrarse restringido, bloquea una eficiente ejecución del movimiento y con ello, según Hamwee 1999, estas restricciones facilitan la creación de puntos gatillo y producen isquemia, con su deterioro fibrilar correspondiente. Estas fibras alteradas, con un mayor componente de colágeno, desencadenará la formación de áreas de atrapamiento (zonas que no permiten el paso libre del músculo y paquete neurovascular.

Por el contrario, cuando el sistema fascial está sano y equilibrado, asegura al cuerpo la posibilidad de que exista una movilidad completa.

¿El tratamiento duele?

¡¡¡¡No!!!!! Es de las técnicas más suaves que puede ejercer tu fisioterapeuta (son presiones mantenidas hacia distintas direcciones esperando que se produzca una liberación).

Quizá por ello, el paciente que mantiene la idea de que sin no sientes mucho dolor la terapia no funciona, son más reacios a querer buscar una solución mediante el tratamiento fascial.

¿Quién puede beneficiarse de esta terapia?

-Dolores musculares-vertebrales ( lumbalgias, dorsalgias, cervicalgias)

-Hombros dolorosos

Esguinces

Lesiones de tipo tendinoso

Cefaleas de origen mecánico

-Fascitis plantar

Disfunciones de la ATM

Cicatrices postquirúrgicas

Nuestro consejo: ¡Déjate aconsejar por tu profesional! Todas las técnicas bien usadas pueden actuar de forma complementaria y resultar beneficiosas para tu tratamiento.

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El Síndrome de Papá NÖel, por culpa de….: EL PSOAS!!!

El psoas es un músculo que nos ayuda mucho a la estabilización lumbopélvica

Y esto que es??? Esta estabilización es super importante cuando hacemos esfuerzos o movimientos dinámicos, como andar, correr levantar pesos…o estas navidades al cargar con los regalitos a la espalda, si no tenemos una buena estabilización de esta zona del core, podemos sufrir un dolor lumbar por un mal movimiento, que persiste durante ciertos días y nos puede limitar el bailoteo en nochevieja. =P

¿Qué tengo que hacer para evitar esta situación?

Obviamente no es de un día para otro el solucionar si tenemos un problema, tiene que ser con consciencia hacer ciertos ejercicios de estiramientos, correcciones de posturas y descargas musculares y movilizaciones articulares, Pero hay ciertas pautas que podemos seguir:

-Si levantas pesos, el agacharse y el levantarse que sea mediante un movimiento continuado, con flexión de las rodillas.

-Al correr, intenta posteriormente estirar toda la musculatura, y hacer ejercicios específicos de fortalecimiento de la zona lumbopélvica.

-Si hay molestias, evitar esfuerzos que crean una presión intraabdominal negativa, como puedan ser los abdominales o correr tras una hipotonía de la musculatura del suelo pélvico.

-Evitar mantenerse en posturas mantenidas durante largos periodos de tiempo durante el día.

Anatómicamente hablando, ¿qué estructuras interesan principalmente?

En este post hablaremos del PSOAS, muy relacionado con los posibles dolores de espaldas y con todos los músculos y fascículos siguientes:

-Paravertebrales.

-Cuadrado lumbar

-Musculatura del suelo pélvico

-Transverso del abdomen

-Recto anterior del abdomen

-Piramidal

-Dorsal ancho

-Diafragma

Por tanto nos interesa saber la importancia de la estabilización de la pelvis, ya que son muchos músculos que se activan conjuntamente para poder ayudarnos a realizar nuestras actividades de la vida diaria.

El músculo psoas tiene fascículos musculares muy potentes, es bilateral, es decir, tenemos uno a cada lado de la pelvis y conecta el torso (se origina en la última dorsal), atravesando la pared abdominal y pasando por delante de la articulación sacroilíaca, finalizando su recorrido en el trocánter menor.

Como consecuencia de su ubicación, es un gran estabilizador del tronco con respecto a la cadera y viceversa.

¿Qué acciones pueden provocar un dolor lumbar por afectación del psoas?

-Estar de manera prolongada sentados en una silla, como puede ser en un trabajo tipo de oficina o conductores de distancias largas. También pasa en personas mayores, que están mucho tiempo en sedestación con actitud cifótica, lo que provoca un mayor acortamiento del músculo. Este acortamiento también puede darse en ciertos deportes que practicamos hoy en día, como puede ser el ciclismo.

-Inhibición del músculo por mala coordinación muscular, como cuando corremos o andamos, tiene que darse un movimiento de contracción de un lado y del lado contralateral, si no se da de forma sinérgica, puede provocar que a largo plazo se contracture uno de los músculos y por la contra se contraiga otra musculatura flexora del cuerpo, teniendo como resultado una sobrecarga.

-Movimientos repetitivos, como en el fútbol, el kárate o la danza, al realizar una sobreactivación de un lado frente a la estabilización del lado contrario.

-En personas con Coxoartrosis, es decir artrosis localizada en la cadera, que provoca que la posición antiálgica de flexión del tronco y rotación homolateral contracture las fibras del psoas y disminuya el espacio de las vértebras lumbares.

-Durante el embarazo, ya que la pared abdominal se distiende y la columna lumbar se hiperlordosa, favoreciendo el espasmo del psoas y provocando la aparición de dolor lumbar e ingle.

-Sobrecarga de la musculatura del psoas propiamente dicha, que activa los posibles puntos gatillo, y se irradia hacia nuestra zona posterior de la espalda.

¿Qué puede hacer un fisioterapeuta por mí?

Existen diversas técnicas que en función de la etiología del problema se pueden aplicar como son:

Terapia manual, mediante diversas friccione y técnicas de bombeo de la musculatura, se puede aliviar considerablemente las posibles molestáis de dolor lumbar provocadas por el psoas. Así mismo la descarga de la musculatura pélvica y dorso-lumbar asisten a la mejoría de los síntomas.

-Tratamiento mediante Radiofrecuencia Indiba-activ, que reduce de forma profunda los puntos tensionales y a su vez asiste a la regeneración y fortalecimiento de las fibras, especialmente cuando el problema viene por una compensación muscular.

Punción seca de la musculatura accesoria estabilizadora del tronco.

-Estiramientos asistidos por el fisioterapeuta, para llegar de forma profunda a la liberación muscular.

-Técnicas miofasciales de la zona pélvica y abdominal.

-Reeducación postural en ciertas actividades deportivas, gracias al ejercicio terapéutico, y trabajar de forma conjunta toda la musculatura estabilizadora.

Si tienes alguna duda de estiramientos o ejercicios que pueden ayudarte a aliviar tus síntomas, aquí te dejamos unos pocos! Acude siempre a un profesional de la salud si notas que tus dolores persisten!=)

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SINDROME MIOFASCIAL

Este síndrome tiene como característica patológica principal la presencia de PUNTOS GATILLO.

Estos puntos se localizan dentro de un conjunto de fibras musculares delimitadas y contraídas denominada banda tensa (mediante la palpación notamos como un “cordón” que “salta”, ¿os suena?)

En realidad, el punto gatillo es un nódulo hipersensible cuya estimulación al presionarle directamente, o indirectamente con un estiramiento o una contracción del músculo afecto, nos reproduce dolor en la misma zona (dolor local) y a distancia (dolor referido).

Se diferencian dos tipos de puntos gatillo: ACTIVOS y LATENTES.

Desde un punto de vista clínico, más científico, según estudios histoquímicos llevados a cabo por “Shad et al,. 2005;2008” han objetivado la presencia de concentraciones de sustancias nociceptivas más elevadas como noradrenalina, bradicinina, sustancia P y prostaglandinas en los puntos gatillo ACTIVOS.

De un punto de vista más práctico y coloquial para que podamos clasificarlos vamos a basarnos en dos cuestiones:

¿Al presionarlo el dolor se irradia a otra zona? ¿Es un dolor reconocido por el paciente como su dolor habitual?

Si le resulta familiar y le reconoce como SU dolor, estaremos ante un punto gatillo ACTIVO.

Si bien, devolver la funcionabilidad a la muscultura y otros tejidos en general, y la disminución de los puntos gatillos en particular, tiene que convertirse en prioridad de la sesión. Para ello elegiremos la técnica que mejor convenga según el paciente (punción seca, técnica de Jones…)

 

Es importante recalcar que una contractura no es un punto gatillo. Éste debe reproducir los síntomas del paciente.

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¡Oh-oh! MAREOS

¡Mareos!¡Temidos mareos!

Una de las peores sensaciones y que más malestar nos produce ¿verdad?

Quizá porque por mucho que hagamos, toma el control y puede con nosotros. Parece que tumbarnos a esperar que desaparezca es la respuesta más sensata.

Desde Akine, quisiéramos hablarte un poco de ello para que podamos, de forma general, entender de dónde pueden venir y que consejos seguir para, por si es posible, prevenirlos.

Cuando acudís a nuestra clínica, nos encontramos ante la duda de si vuestro mareo es causado por un problema del oído interno (en general es un mareo más brusco, que todo da vueltas, y al que no le acompañan dolores cervicales) o por otro lado, si éste es provocado por la tensión cervical en sí y otras respuestas orgánicas.

Por eso, toda información que podáis detallar será de ayuda para vuestro fisio de confianza y así poder determinar su origen.

De forma muy resumida podemos guiarnos de estas preguntas:

¿Hay tensión en la nuca, rigidez, dolor a la palpación en esa zona?, ¿la inestabilidad que sientes se ha ido produciendo de forma progresiva?, ¿estás como “con borrachera”?, ¿tienes náuseas?, ¿has sufrido episodios de estrés, ansiedad, disgustos anteriormente?

Si estas repuesta son afirmativas, casi 100% nos encontraremos con una columna cervical como causante del aturdimiento. Y es aquí donde entra nuestra labor como fisioterapeutas.

Todo esto tiene una explicación “sencilla” y es que, debido a esa rigidez cervical, junto a la tensión muscular y fijaciones vertebrales existentes, se produce un estrechamiento de la arteria vertebral que “riega” el cerebelo y el oído (los “mandamás” del equilibrio); esa disminución de flujo sanguíneo, más la sobrecarga que comprime e incluso activa puntos gatillos, estarán directamente relacionados con los dolores y los mareos.

Pero esto no queda aquí. Si recuerdas (más arriba) una de las preguntas era si habías tenido una época de estrés y agobios.

Aunque a algunos os suene extraño, el estrés, un estado de ansiedad temporal o prolongado, puede estar relacionado con este malestar desagradable. Y normalmente aparece una vez transcurrido, al tiempo, cuando ya en teoría hemos pasado nuestra época “mala.”

Y es que los órganos encargados de asimilar y somatizar toda esa toxicidad que provoca el estrés, pueden sentirse resentidos y desencadenar a su vez respuestas en el organismo como mareos, inestabilidad y sobrecarga directa en esos músculos cervicales ¡Ojo a nuestro Hígado y la Vesícula Biliar!

Tranquilos, siempre podemos mimarlos, recurriendo (hola amigos de lo natural) a las infusiones depurativas.

Permítenos ir más allá ( quizá también es sorprendente para algunos) y es que gracias a nuestras compañeras nutricionistas (https://www.facebook.com/dietistarural/    http://clinicamedysierra.com/)  sabemos también que determinados hábitos alimenticios y en especial aquellos alimentos procesados que contengan exceso de azúcares (ya sabéis, bollería industrial y galletas sobretodo), mucho sodio, por un desequilibrio en el intercambio de líquidos en el organismo, como los snack (típicas patatas fritas) o el embutido, y los alimentos que en sí a algunas personas les desencadena dolores de cabeza y mareos, como el chocolate, cítricos (mandarina, naranja), ahumados, escabeche, o el café (interviene en la deshidratación) vuelven a influir negativamente sobre nosotros y en nuestro sistema.

Por lo tanto,

¿Cuál es nuestro consejo basándonos en todo esto?

Ante todo, frenar, relativizar, disminuir esa carga emocional. Si bien, mediante relajación, meditación y por supuesto ejercicio físico.

Cuidar la alimentación, si creéis que os estáis excediendo en el consumo de alguno de los alimentos nombrados. Y procurar introducir bebidas depurativas que colaboren con nuestros órganos más afectados. Consultando en ambos casos a profesionales.

Acudir a un profesional fisioterapeuta-osteopata para que pueda ayudarte a “soltar” esta tensión muscular-visceral-vertebral.

Y seguir los consejos de automasaje y estiramientos que te guie tu fisioterapeuta

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CERVICALGIAS, ¡Qué Dolor de Cuello!

connective-tissue-2441725_960_720¿Cuántos de nosotros nos hemos tocado la zona cervical tras tiempos prolongados como para aliviarlo? Ó ¿Hemos movilizado la cabeza buscando el alivio del estiramiento? O incluso, ¿ Nos hemos levantado de esa siesta tan merecida los domingos sin poder girar el cuello de tanta rigidez? Si te ves identificado con alguna de estas situaciones… ¡HAS PADECIDO DE LAS CERVICALES!

Todos hemos tenido un dolor en menor o mayor medida en la zona del cuello. No es de extrañar que debido al ritmo de vida que llevamos, el uso de los dispositivos móviles, los bolsos pesados o los sobreesfuerzos del día a día, nuestras cervicales se resientan.

¿Qué son las cervicales y qué acciones pueden provocar el dolor?

La zona cervical comprende desde la base del cráneo hasta la primera dorsal, es decir, es todo el segmento superior de la columna que realiza los movimientos de la cabeza y su sostén. Debido a sus características anatómicas, las cervicales son muy propensas a tensionarse, siendo las causas más frecuentes:

-Malas posturas

-Estrés

-Sobrecarga muscular.

-Movimientos repetitivos

-Movimientos bruscos, como los que se Dan en un accidente de tráfico, por leve que sea.

-Cambios de temperatura bruscos como el viento frio en invierno o constante del aire acondicionado en verano.

-Posiciones inadecuadas para dormir.

-Actitud postural continua e inadecuada ante el móvil u ordenador.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

Los síntomas más frecuentes de la cervicalgia son:

-Dolor muscular e incluso dolor de cabeza, pudiendo ser bastante incapacitante.

-sensación de pesadez de cuello, como si llevarás un collar muy pesado.

-Adormecimiento de los dedos, normalmente por compresión del nervio en su raíz cervical.

-sensación de rigidez y movilidad, como la conocida tortícolis.

-mareos e incluso vértigos y vómitos.

¿Qué puede hacer un fisioterapeuta por mí si sufro de cervicales?

Lo primero de todo sería una valoración personalizada de tu situación. Puede darse por un motivo aislado, como un mal movimiento, o por algo más crónico, como la postura en el trabajo, el estrés e incluso factores psicológicos como la depresión o ansiedad.

Las técnicas que se aplican en este tipo de patologías son:

Descarga muscular de forma bilateral, especialmente de trapecio superior, angular del omóplato, esternocleidomastoideo y subescapular, entre otros.

-Técnicas miofasciales, para la fascia que abarca la zona tensionada.

Punción seca en puntos gatillo miofasciales.

-Terapia manual unido a la radiofrecuencia Indiba, que alivia considerablemente la sintomatología inflamatoria y dolorosa del tejido.

-Tratamiento combinado con la ATM, ya que en muchas ocasiones el dolor de cabeza va unido a la tensión de la articulación temporomandibular y su musculatura.

-Movilizaciones articulares del segmento cervico-dorsal, esto ayuda a liberar los segmentos bloqueados realizandolo de forma lenta y pasiva, combinando con tecnicas osteopaticas de bajo impacto.

-Tratamiento con técnicas suboccipitales, para la liberación tensional de puntos de inserción en zona craneal.

-Si existe dolor periférico se puede realizar movilizaciones neuromeningeas pautadas por el terapeuta.

-Vendaje neuromuscular (kinesiotaping).

-Ejercicios de estiramiento domiciliario.

-Consejos de higiene postural y técnicas de corrección cervical.

 

Dado que la cervicalgia puede darse por multitud de factores no sólo hay que tratar la sintomatología que presenta el paciente, sino ir al origen del problema y así evitar que se cronifique o empeore la lesión. ¡Acude a tu fisioterapeuta si comienzas a notar molestias!