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ESTIRAMIENTOS

Cuántas veces habremos oído: “hay que estirar, tienes que estirar, deberías estirar…”¡Y qué razón tienen! Te contamos el porqué…

Los estiramientos son ejercicios suaves, normalmente mantenidos en una posición concreta para poner en tensión una parte específica de nuestro cuerpo. Tienen la importante función de prevenir lesiones y devolver flexibilidad a la musculatura (que por lo general tenemos contraída)

De forma directa busca provocar en el músculo un alargamiento que vaya más allá de su posición “normal”, para que una vez en reposo conserve esa elasticidad ganada. De forma indirecta, nos ayuda a aumentar el rango articular y favorecer el flujo de líquido sinovial (encargado de lubricar las articulaciones).

Además, el hecho de estirar va a favorecer el flujo sanguíneo y por ente al propio músculo; recuerda que un músculo contraído provoca en sí mismo una pobre vascularización, impidiéndole absorber bien sus nutrientes y la oxigenación necesaria, haciéndole más débil y propenso a lesiones.

La práctica de estiramientos también va a lograr que exista un rango de movimiento más amplio y con ello una mayor facilidad para llevar a cabo las acciones solicitadas como subir un escalón, mantener la espalda recta…

Tenemos quizás más interiorizado estirar después de realizar alguna actividad física o deportiva, pero sería conveniente introducirlos en nuestra rutina diaria ya que sin duda nos ayudarán a sentirnos “más sueltos, menos contracturados” (no olvidemos que no paramos de realizar gestos, movimientos y esfuerzos que solicitan constantemente a nuestro sistema muscular)

Para llevarlos a cabo se deben hacer con una buena ejecución, de manera precisa, suave, sin forzar de más el músculo, y por supuesto sin sentir dolor, aunque sí tensión.

¿Sabías que existen diferentes tipos?

Los Estáticos: son los más adecuados para el enfriamiento (después de una actividad física). Se Aprovecha que el músculo está caliente para facilitar el estiramiento. Como su nombre indica se realiza de forma estática manteniendo unas posiciones en un periodo de tiempo determinado.

Los Dinámicos: al contrario de los estáticos con estos vamos a realizar movimientos rítmicos y constantes. Cada vez buscando un poco más de amplitud. Al involucrar mover grupos musculares de forma variable se va a producir un aumento de la temperatura, por lo que son ideales si después vamos a practicar nuestro deporte o actividad física.

Los Balísticos: parecidos a los dinámicos sólo que se hacen a mayor velocidad, mediante rebotes. Ese rebote va a activar el “reflejo del estiramiento”. Aunque en desuso, únicamente atletas y gente muy preparada se les recomienda, por la gran tensión a la que se somete a la articulación.

Los PNF o facilitación propioceptiva neuromuscular: empezaron a usarse en nuestro ámbito de la rehabiltiación. Se basa en contraer el músculo para después estirarlo. Es decir, se busca un estiramiento (estático), y desde esa posición de elongamiento se le aplica una resistencia contraria para que el músculo estirado trabaje en isométrico durante 3 segundos ( se contraiga pero no logre mover la resistencia). Al relajar, inmediatamente después se busca un nuevo rango de movimiento para volver a colocar el músculo en elongación y volver a someterle a una resistencia. Así 3 veces.

Para estirar un determinado músculo o grupo muscular de forma más específica necesitarás conocer que acción realiza y de qué manera podemos llevarle a tensión. Por ejemplo: el pectoral mayor, es adductor y rotador interno de hombro, basta con fijar el brazo en la pared (antebrazo y palma de mano apoyados ya implica una rotación externa) y mi tronco gira separándose de él (una abducción). O el típico estiramiento de Isquiosurales (isquiotibiales): son flexores de rodilla y de cadera. Para estirarlo tendremos que extender toda la pierna.

Tú mismo puedes diseñar tu plan de estiramiento, basándote en los músculos que necesitas mover, o la articulación que notas con algún tipo de molestia. Pero ten en cuenta este resumen:

NO debes sentir dolor.

NO fuerces demasiado una articulación (puedes provocar el efecto contrario, que se produzca una contractura)

EVITA los rebotes (a no ser que seas un súper atleta)

MEJOR de manera suave, mantenida y progresiva.

RESPIRA. Vas a favorecer el estiramiento.  

RECOMENDADO calentar, estirar, aplicar frío en el músculo ( el frío mantiene esa elasticidad por más tiempo), relajar.

ESTIRA después de cada actividad, sea cual sea, y más si estás mucho tiempo en la misma posición.

INTENTA ser constante y hacerlo al menos 3 veces por semana.

IDEAL 20-30 segundos, aunque hay estudios que hablan de 90 segundos para hacerlo más efectivo.

FISIOTERAPIA

HIGIENE POSTURAL

No sólo un gran esfuerzo supone un daño directo en la columna, sino que una serie de malas posturas mantenidas en el tiempo puede provocar una lesión.

Es por ello que la la higiene postural cita un conjunto de normas, consejos y actitudes posturales (tanto estáticas como dinámicas) encaminadas a mantener una alineación de todo el cuerpo, con el fin de evitar posibles lesiones.

El objetivo es aprender principalmente a proteger la espalda, dando a conocer una serie de pautas para llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana correctamente.

Podemos recalcar unas RECOMENDACIONES GENERALES como bien se cita en “Promoción y Educación para la Salud” (ofrecida por la Consejería de Salud en la región de Murcia):

  • No permanecer en la misma postura durante periodos prolongados, alternar actividades que requieran estar de pie con otras que impliquen estar sentado o en movimiento
  • Intercalar periodos breves de descanso entre las diferentes actividades
  • Si fuera necesario, modificar adecuadamente el entorno (mobiliario, altura de los objetos, iluminación, etc) buscando la situación más cómoda y segura para la espalda.
  • Planificar con antelación los movimientos o gestos a realizar, evitar las prisas que pueden conllevar mayores riesgos.

Además, os mencionamos unos ejemplos de forma más específica:

Para coger pesos:

Fotos de Pinterest

Si el objeto está en el suelo: es importante que a la hora de realizar el levantamiento antes hayamos flexionado las piernas con la espalda recta para bajar al suelo, de forma que el objeto quede entre medias de las piernas, para poder acomodarnos lo más cerca posible del objeto. Una vez ahí son las PIERNAS la que ejercen toda la fuerza para subir el objeto sujeto con tus brazos.

Ten en cuenta, que si la columna se tiene doblada (y el objeto es pesado o es un gesto repetitivo), a la hora de elevarlo es la COLUMNA quién está realizando el gesto. De esta forma habremos comprometido el disco intervertebral, con lo que eso puede conllevar para la columna (hernias, protusiones, lesiones, musculatura contracturada, etc.)

Si el objeto no está en el suelo y simplemente queremos transportarlo, sólo ten en cuenta pegártelo lo máximo posible al tronco. Es cuestión de física, si lo alejas de tu centro de gravedad, el objeto se vuelve aún más pesado y conlleva un esfuerzo mayor por parte de la musculatura y tu columna.

Si tenemos que colocar el objeto en una estantería o en una zona más alta que la altura del pecho, es mejor subirnos a un altillo y así disminuir la carga. Nunca deberíamos alzarlo elevando los brazos, puesto que el objeto volvería alejarse demasiado de nuestro tronco y nos volveríamos más inestables, siendo más difícil mantener el equilibrio y más propensos a una lesión.

De pie:

Cuando estemos de pie, ya sea planchando, limpiando, fregando platos (y vamos a prever que la actividad se va a prolongar), lo mejor es colocar un altillo para ir alternando el apoyo de las piernas. Acuérdate de separar un poco las piernas para aumentar la base de sustentación y así volvernos más estables.

Por supuesto, es importante cambiar esta postura estática, para eso con ponernos a caminar un poco o sentarnos a descansar son acciones sencillas y eficaces.

Sentados:

Cuando estemos sentados, debemos tratar de mantener la espalda erguida y los pies bien apoyados en el suelo. Lo ideal es que las rodillas queden a la altura de las caderas. Como decíamos antes, interrumpir esta postura de vez en cuando.

Como véis, son pautas sencillas que todos seguro podemos llevar a cabo y tenerlas en cuenta. Seguro que poco a poco se vuelven un hábito.

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“COSTILLA DE EVA”

¡Exacto! La costilla de Eva hace referencia a una costilla de más (por aquella semejanza bíblica)

Como bien sabéis, el cuerpo humano sin anomalías tiene 12 pares de costillas, situadas en la región comprendida por las vértebras dorsales. En concreto tenemos 7 costillas verdades (unidas a dorsales y esternón), 3 falsas ( porque se unen a la última costilla  verdadera mediante cartílago, y no al esternón directamente) y 2 flotantes (porque no se unen al esternón ni a ninguna otra costilla)

Como también sabemos, las vértebras cervicales son 7 (y carecen de costillas). Y ya que estamos, recordad, que las vértebras lumbares son 5 y tampoco tienen costillas

Cuando nos referimos a la costilla de Eva, y fue en 1869 cuando se describió por primera vez, se habla de tener una costilla de más, precisamente en la última vertebra cervical.

Se le llama costilla, pero en realidad es una prolongación de la apófisis transversa perteneciente a la séptima vértebra cervical. Puede que se dé a un lado sólo o en los dos. Puede presentarse como una anomalía excepcional en este cuerpo humano o asociarse a otras malformaciones óseas…

Dependiendo de su extensión puede encontrarse libre, terminar uniéndose a la primera costilla (de la primera vértebra dorsal) mediante fibras o incluso puede encontrase fusionada completamente. Es aquí, según esas características, lo que va a conllevar en algunos casos a soportar algún tipo de complicación.

Lo más común es que sea una malformación asintomática; salvo por una radiografía, el paciente no va a percibirlo. Si es verdad que puede cursar con dolores cervicales, pero ¿quién de nosotros no los sufre?

Otra cosa bien distinta sería padecer un Síndrome del Desfiladero Torácico (SDT), como otra de sus complicaciones, resultante de una reducción del espacio por donde debe discurrir el plexo braquial (conjunto de nervios que van a miembros superiores) y el paquete vascular (arterias- venas) al estar ocupado por ese “hueso extra”. Esa compresión, continua o intermitente, del plexo braquial y/o de la arteria o vena subclavias y la arteria vertebral se manifiesta con síntomas neurológicos ( adormecimiento miembro superior, dolor torácico, dolor hombro y cuello, atrofia o debilidad muscular) y síntomas vasculares ( insuficiencias, edemas de distinta graduación, hinchazón manos, dedos…) etc.

¿Tiene solución?

Desde la fisioterapia se pueden reducir los síntomas ( en caso de darse), mediante un tratamiento conservador basado en movilizaciones, terapia manual, movilizaciones neurales, disminución de edemas (mediante drnaje linfático o Indibaactiv), masoterapia de la musculatura adyacente, liberación de puntos gatillo, etc.

Cuando fracasa este tratamiento, está indica la resección de la propia costilla o de las bandas fibrosas emergentes, todo esto mediante cirugía.

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LAS MUJERES TENEMOS LA PELVIS MÁS ANCHA..pero..¿por qué?

Si, has oído bien, una de las diferencias más significativas que tenemos frente a los hombres en lo que el esqueleto se refiere es la pelvis. Las mujeres tenemos la pelvis más ancha (que no más gorditas, si no anchas) y eso se debe principalmente para cumplir con el objetivo de la fertilidad, es decir, favorecer el embarazo y su expulsivo.

La pelvis de una mujer se va modificando a medida que va cumpliendo años. Entre los 25 y los 40 años aproximadamente se encuentra en su mayor ensanchamiento de los huesos de esta zona, coincidiendo con las edades de mayor fertilidad. Tras este periodo la pelvis vuelve progresivamente a un estrechamiento, al llegar la menopausia.

Anatómicamente hablando la pelvis está formada por huesos, articulaciones y músculos dividiéndose en dos partes principales denominadas pelvis mayor y menor.

En la PELVIS MAYOR: Nos encontramos con el sacro, rama del pubis y las fosas ilíacas, denominándose también estrecho superior.

En la PELVIS MENOR: Denominada el estrecho inferior, y es donde podemos encontrar la parte baja del sacro, el coxis y la zona isquipubiana.

Es importante conocer estas estructuras, ya que, si existiese alguna modificación o alteración en las mismas, podríamos ser más propensas a presentar problemas durante el parto.

La musculatura del suelo pélvico juega un importante papel dentro de la pelvis femenina.

Esta musculatura, aún desconocida por muchas mujeres, está dividida en varios planos: superficial, medio y profundo. Por ello concienciar de la contracción muscular o de los diferentes niveles de contracción y relajación nos asistirán a prevenir problemas a la larga. Del mismo modo, la preparación de la musculatura durante el embarazo y la liberación de la pelvis nos asistirá a un parto mucho más llevadero.

Si tienes dudas de la morfología de la pelvis o de qué cosas puedes realizar durante el embarazo o el postparto, acude a una valoración de tu suelo pélvico y la zona lumbo-pélvica y faja abdominal, estaremos encantadas de asistirte en todo lo que podamos.

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HOMBRO-TENDINITIS SUPRAESPINOSO

El hombro es en sí un complejo articular, en el que se necesitan de varias articulaciones para su correcto funcionamiento. A nivel articular todos pensamos únicamente en la unión formada por húmero y omoplato (y es correcto), pero no podemos olvidarnos de la clavícula, ni del esternón, ni de la escápula y sus movimientos, ni de la propia columna vertebral, pues todos en cierta medida van a influir en que se produzca un rango óptimo de movimiento.

Centrándonos en la articulación grande, la glenohumeral, nos encontramos con una serie de músculos que junto al tipo de articulación que es (enartrosis, una bola (húmero) articulando con un cuenco (cavidad glenoidea de la escápula) van a ser los encargados de que el hombro tenga todos los movimientos posibles en el espacio: flexión, extensión, abducción(abrir), adducción (cerrar), rotaciones (interna-externa), siempre por supuesto, limitados por la cápsula, ligamentos y propios tendones.

El hecho de que tengamos tanta libertad de movimiento tiene su parte buena, pero no nos libramos de la parte mala si convivimos con desequilibrios musculares, una sobresolicitación constante de éstos, o porque anatómicamente algo falla.

Si algo de esto persiste, seguramente estemos llamados a sufrir una lesión; y si nos basamos en datos, probablemente tu manguito rotador se vea afectado. Ya que, según estudios, las lesiones del manguito rotador es la patología más frecuente que podemos encontrar en el hombro. Y si ya eres mujer y mayor de 50 años… ¡premio!

Y te preguntarás…¿Qué es el manguito rotador?

Foto tomada de Medline

Pues bien, se denomina así al conjunto de músculos y tendones que proporcionan estabilidad al hombro. El manguito rotador, en concreto, está formado por 5 músculos: el tendón del bíceps, y el supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular (estos 4 últimos tienen su origen en la escápula) que van a insertarse en el húmero, más específicamente en troquín y troquíter. (No os liéis con el trocánter que éste está en la pierna :P)

Una de las lesiones típicas de ellos es la tendinitis del supraespinoso.

Este músculo como su nombre indica nace por encima de la espina de la escápula. Su tendón pasa por un surco delimitado por otra de las parte de la escápula (el acromion) y la cabeza(bola) del húmero, para insertarse en el troquiter. Por su posición anatómica, cuando se contraiga, va a ser el encargado (junto a otros) de que podamos separar el brazo (abrir, abducción, elevar)

El problema llega cuando el espacio del que hablábamos antes, por el que el tendón debe pasar, se ve comprometido. Y es que un conjunto de desequilibrios musculares puede llevar a colocar la cabeza del húmero en otra posición y con ello acarrear lesión.

Foto tomada de Traumatopedia

Nuestro músculo va a querer seguir haciendo su acción, pero al final mediante gestos repetitivos, con un espacio estrecho, con un roce con las estructuras delimitantes (hueso) va a conllevar inflamaciones del propio tendón, o de la bursa que lo protege (estrechando aún más el espacio por el que debería discurrir). Si todo esto se prolonga en el tiempo y sigue rozando, hasta es probable acabar en rotura.

Gran parte de esta lesión está ocasionada por una elevación mantenida del brazo. Por eso, gente deportista que repite ese gesto o trabajadores que sobreusan los brazos tienen más tendencia a lesionarse.

Te ponemos un ejemplo: esa posición que seguro a todos nos suena, de hombros adelantados y enroscados hacia dentro favoreciendo una chepa atrás (típica postura de trabajar con ordenador, estar sentado, mirar el móvil, etc) es el claro modelo de como indirectamente si se mantiene esa postura (la cabeza del húmero no está donde debería estar) y además muevo el brazo (más tensión) voy a hacer que el tendón roce una y otra vez con estructuras adyacentes. Personas que se dedican a la limpieza, o electricistas que tienen que subir el brazo para desempeñar su trabajo mantendrán una postura nada favorecedora para el tendón y el hombro en general.

Otro problema, del que no somos culpables, es nacer con el acromion con una forma de gancho que va a estrechar y atrapar aún más los tendones y la bursa. (Aquí existe la cirugía como alternativa para limar ese hueso sobrante y agrandar el espacio)

Y en otras ocasiones, todo el proceso puede desencadenarse tras una caída, traumatismo o un gesto forzado.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Sobretodo dolor al realizar el movimiento de elevación-abducción (abrir-separar-subir) del brazo. Este dolor se extiende por el lateral del hombro o en la propia articulación.

Nosotros, con un diagnóstico fisioterapéutico, podemos realizar una serie de pruebas en busca de un signo positivo que nos alerte de esta lesión.

Por supuesto, se necesitan de pruebas complementarias que ratifiquen el diagnóstico como pueden ser las radiografías, una ecografía o una resonancia, ya concluido por el profesional sanitario correspondiente.

¿Puedo hacer algo por evitarlo?

¡Claro! Descartando problemas anatómicos que lo imposibiliten, todo el trabajo compensador y estabilizador de hombro mediante el ejercicio terapéutico, junto a una postura correcta, trabajando así la higiene postural, va a disminuir las posibilidades esta lesión.

Sesiones de masajes y estiramientos para lograr el equilibrio muscular deseado también son necesarias.

¿Si ya estoy diagnosticado…?

Ponte en manos de tu fisioterapeuta para que te marque los objetivos mediante sesiones, INDIBA, ejercicio, y que junto al reposo relativo y algún antiinflamatorio podrán ir reduciendo la lesión e incluso rehabilitar la zona.

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FUERA TEMAS TABÚ: ¡EL VAGINISMO! ¿Eso qué es?

Empezaremos este artículo contestando directamente a las preguntas que algunas de nuestras pacientes nos dicen:

NO, no es normal que duela en las relaciones.

NO, no es normal que me duela al introducirme un tampón.

NO, no es normal que note molestias continuas en la vagina.

¡Muchas mujeres no saben que lo padecen, y al ser una patología progresiva va poco a poco aumentando las sintomatologías afectando seriamente la calidad de vida de la paciente!

¡NO esperes más y encuentra lo que es NORMAL! =)

¿¿¿Qué significa Vaginismo???

El vaginismo es una afectación de la musculatura superficial del suelo pélvico, caracterizada por la contracción brusca o continuada de dicha musculatura. Esta peculiaridad provoca el cierre parcial o total de la vagina, incapacitando las relaciones sexuales o provocando mucho dolor en las mismas (conocido como DISPAREUNIA).

Afecta principalmente a mujeres, entre 25 y 35 años y a partir de los 50 años.

¿Por qué se da?

No existe una etiología clara de por qué una mujer puede llegar a padecerlo, pero si está relacionado por diversos factores, tanto físicos como psicológicos, tales como:

-Endometriosis.

-Tras una histerectomía.

-En la menopausia.

-Inflamación de la pelvis.

-Dolores pélvicos recurrentes.

-Por comprensiones continuas de la musculatura: como uso excesivo de tampones, el anillo, o el DIU, entre otros. Al igual que ciertas posturas mantenidas en oficina, que no favorecen la relajación de la zona.

-Estenosis vaginal.

-tumores pélvicos o miomas.

-Carúnculas uretrales.

-Traumas directos como la episiotomía o desgarros mal curados o rigidez en el himen.

-Problemas psicológicos: En muchos de los casos va asociados a un factor psicológico de la paciente ya sea por:

                     -Estrés y la frustración del día a día.

                     -Nerviosismo.

                     -Experiencia traumática con las relaciones o de vivencia personal.

                     -Autoimagen negativa de una misma o miedos.

                     -Estados de ansiedad o depresivos alargados en el tiempo.

No quiere decir que si tengo alguna de las patologías anteriores tenga que tener vaginismo; Sólo que puede ser más probable que presente contracciones involuntarias a nivel vaginal, y tendría que tenerlo en cuenta si llego a notar ciertas sintomatologías de dolor y no encasillarlas como: “es NORMAL”, “siempre me ha pasado entonces no hay problema”…etc.

El principal problema en el que se enfrentan las mujeres que lo padecen es el circulo vicioso del dolor, ya que si existe dolor se contrae más la musculatura, al contraerse más nos duele más y así continuamente.

¿Tiene tratamiento?

SI!!! Destacando la importancia de un trabajo multidisciplinar entre un psicólogo, si los problemas vienen por factores traumáticos a nivel psicológico, y un fisioterapeuta especializado en el campo de la pelviperineología.

indiba-activ

¿En qué consistiría el tratamiento fisioterápico?

Lo primero de todo es una VALORACIÓN y ANAMNESIS de la paciente, para ver en qué estado se encuentra y conocer las experiencias físicas o quirúrgicas que haya podido padecer la paciente.

Tras la valoración existen diversas técnicas combinadas y progresivas que favorecen la recuperación y la disminución del dolor, asociado a una patología denominada DISPAREUNIA.

Dichos tratamientos buscan como objetivo:

-Toma de conciencia de la musculatura: Mediante ejercicios propioceptivos de la musculatura del suelo pélvico, ya que para saber relajar un músculo o contraerlo tenemos que conocer y concienciar en qué estado nos encontramos, para saber diferenciarlo de la tensión muscular. Para ello existen técnicas manuales tanto externas como internas de la musculatura, guiadas por el fisioterapeuta, al igual que medidas electroterápicas para la toma de conciencia muscular.

-Relajación de la musculatura superficial y media del suelo pélvico: Mediante respiraciones diafragmáticas que disminuyan la tensión abdominopélvica e hipopresivos ayudamos a la relajación involuntaria de la musculatura. De forma más directa la aplicación del INDIBA-activ, tanto externa como intracavitaria, se ha demostrado que mejora especialmente la disminución de los puntos de tensión internos de la musculatura del suelo pélvico, ejecutando a la par estiramientos localizados.

-Aumento progresivo del canal vaginal: Mediante maniobras de la musculatura pélvica y uso de dilatadores, se favorece el aumento del diámetro vaginal.

-El apoyo con la pareja, si la hubiera, cursa un papel importante en estos casos, para ayudar a integrar la sexualidad en la paciente y aconsejar de posturas específicas que puedan reducir la sensación de dolor y poco ir rompiendo ese círculo de dolor y por ende de contracción involuntaria.

¡Si tienes cualquier consulta, no dudes en preguntarnos! ¡Estaremos encantadas de poder ayudarte y acompañarte en tu proceso de recuperación ante el Vaginismo!

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¿SABES CUÁL ES EL MÚSCULO MÁS LARGO DEL CUERPO?

Seguramente no sea un músculo que se escucha muy a menudo, pero allá va:

Se trata del SARTORIO.

También conocido como el músculo del sastre (“sartor” en latín ) por la acción que realiza, ya que posibilita acoplar la pierna, flexionándola y rotándola, de forma que los costureros de entonces se apoyasen en ella al coser.

Se encuentra en la parte anterior del muslo y lo cruza diagonalmente, desde su origen en la espina iliaca (saliente de la pelvis ) hasta su inserción en la parte interna y superior de la tibia, donde comparte inserción con otros dos músculos: el grácil (un adductor) y el semitendinoso (un isquiotibial), formando  conjuntamente la “pata de ganso”.

Foto perteneciente alamy.com
Triángulo de Scarpa

También, podemos añadir que anatómicamente delimita junto a otros músculos el triángulo de Scarpa (una región atravesada por varios vasos sanguíneos de gran calibre e importantes nervios, como son la arteria, vena y nervio femoral y el canal linfático)

Debido a que traspasa dos articulaciones, cadera y rodilla, se trata de un músculo biarticular, y va a tener relación directa con los movimientos que se ejecuten en ellas. Por eso para llevar el talón del pie delante de la rodilla de la pierna contralateral (la posición del sastre) va a provocar una flexión, rotación externa y addución de cadera (subir, rotar hacia fuera y llevar hacia dentro el fémur) junto a una flexión de rodilla.

Desde pelvis a rodilla

Esperamos que a partir de ahora puedas contar con este músculo para hablar de curiosidades del cuerpo que ya conoces 🙂

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PROPIOCEPCIÓN

La propiocepción (propio-uno mismo y cepción-percibir) se denomina a la capacidad que tenemos para saber la posición “exacta” en la que se encuentran nuestras partes del cuerpo.

(Haz la prueba, sin mirar, imagina cómo crees que tienes los pies ahora mismo colocados. Ahora, ya sí te dejo mirar, comprueba si estabas en lo cierto)

Esta percepción corporal en una situación normal quizá no nos sea de mucha importancia, pero en un momento dado va a permitir al cerebro actuar proporcionando el control motor conveniente, y la estabilidad articular adecuada (según necesidad)

Toda esta información le llega a través de sus “controladores” y la procesa; algunos ayudantes son:

  • Los husos neuromusculares: se encuentran en el vientre muscular.
  • Receptores tendinosos de Golgi: en el propio tendón
  • Ruffini: en el tejido conectivo (¿recuerdas el tema de la fascia?)
  • Propioceptores vestibulares: sistema vestibular (oído)

El sistema propiceptivo tiene además como misión protegernos de las lesiones y defenderse en cuanto se produce un estrés articular.

¿De qué manera?

Reduciendo el tiempo de reacción y poniendo en marcha los mecanismos que permitan retomar la estabilidad articular.

Te ponemos un ejemplo: el típico esguince de tobillo.

“Vamos andando, de repente hay un bordillo que no vemos y el pie se “dobla” hacia dentro.”

De forma muy resumida:

Caso 1: mi sistema de propiocepción falla, los mecanismos de protección no han reaccionado a tiempo, así que mi tobillo sigue doblándose (porque es la inercia que llevaba) ¿Lo normal? El ligamento tiene tanto estrés que se elonga demasiado, o se parte, posible fisura/fractura huesos del pie, etc. LESIÓN.

Caso 2: tengo un sistema propioceptivo adecuado. Ante la mínima sensación en el cerebro de que ese tobillo no debería estar doblado, comienzan los mecanismo de reacción.

En este caso, los músculos peroneos se contraen fuerte para llevar al pie al movimiento contrario al que iba. Estabilizadores de tobillo buscan ese equilibrio articular de nuevo y continuo mi andadura. O incluso, si la fuerza desencadenante no es suficiente, puede reaccionar tirándonos al suelo aposta.

¿se puede trabajar sobre ello?

Sí. De hecho, sería conveniente aparte de tu rutina diaria de ejercicio físicos, ir introduciendo los ejercicios propioceptivos. Sin duda alguna tu sistema articular te lo agradecerá y facilitarás la prevención de lesiones.

En el desafortunado caso de que ya estés lesionado, el trabajo propioceptivo será de lo primero en lo que debas incidir.

Como en todo, el trabajo es progresivo, introducirás ejercicios más básicos hasta complicarlos.

Podrás trabajar con tu propio cuerpo o con ayuda de materiales complementarios: bosus, pelotas, platos, toallas, palos, ruedas…

Con el ejercicio terapéutico, te podremos guiar para prevenir lesiones y/o recuperarlas de la mejor forma.

¡A trabajar!

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DIASTASIS ABDOMINAL, una separación muy común!

¿Qué ES?

Si has oído hablar de ella sabrás que es más común de lo que parece.

La diástasis abdominal consiste en la separación de los rectos anteriores del abdomen. Estos músculos están situados en la cara anterior del abdomen, en la capa muscular más superficial. En el mundillo del gimnasio se conoce como “la tabletita de chocolate”, por lo que ya con este mote nos puede ir sonando un poquito más.=)

 Tenemos dos en el cuerpo, uno a cada lado de la línea alba o medial del cuerpo, y van desde la pelvis, cercanas al pubis, y ascienden de forma longitudinal hasta la 5º,6º y 7º costilla y apéndice xifoides. Entre ambos rectos se encuentra un potente tejido conjuntivo, que si existe mucha debilidad de la musculatura o una distensión brusca entre ambos rectos puede abrirse creado una ruptura de esa membrana que los une.

¿Cuáles son causas?

Las causas más comunes de la diastásis son:

-Durante el embarazo: debido a la debilidad de la pared abdominal, unida la distensión del abdomen y abombamiento del mismo por el crecimiento del bebé, unido a un factor de estrechamiento de las costillas.

-Durante el parto, por maniobras bruscas de presión caudal en el momento del expulsivo, como la maniobra de Kristeller o por un sobreesfuerzo respiratorio muy grande.

-En el postparto: Provocado principalmente por la debilidad de la faja abdominal y en ocasiones en empezar a realizar ciertos ejercicios con demasiada antelación o demasiado tarde.

-Por ejercicios de sobreesfuerzo repetitivo o ejercicios de aumento excesivo de la presión intra-abdominal, como los abdominales clásicos mal ejecutados.

-Debilidad de la musculatura y aumento de peso brusco, e incluso hemos llegado a tener algún caso por pincharse ciertos medicamentos vía abdominal durante tiempo prolongado que haya provocado la distensión de dicha musculatura.

-hernias en la zona abdominal, que provocan el aumento de desde dentro de la musculatura unido a malas posturas y ejercicios no controlados.

¿Cómo se si tengo diastasis?

 Los síntomas con los que puede cursar el paciente son principalmente:

-Debilidad abdominal, con abultamiento en el vientre bajo del abdomen.

-Sensación de que “algo tipo bultito” sobresale por encima del ombligo al incorporarnos e incluso toser o reír.

-Afectaciones en el suelo pélvico, como incontinencias o escapes de aires incontrolados.

-Dolores recurrentes de espalda por la descompensación de la faja abdominal.

-Flacidez intraabdominal y pesadez a lo largo del día.

-Estreñimiento o molestias ante esfuerzos defecatorios.

-Molestias lumbopélvicas ante la práctica de ejercicio o flato recurrente al correr o saltar.

Y la pregunta más importante..¿Tiene tratamiento?

SI!!! En mayor o menor medida se puede disminuir la diástasis abdominal.

Lo primero que se hace es una valoración del estado de la musculatura abdominal y de la sintomatología del paciente mediante pruebas subjetivas del terapeuta. Es importante destacar la palabra subjetiva, ya que la medición se hace de forma aproximada del grado de diástasis, una ecografía siempre dará unos resultados más fiables, pero la valoración puede acercarse al grado de afectación muscular. Nos podemos encontrar diversas localizaciones o tipos de diástasis, al igual que grados.

El tratamiento consiste en reeducar la musculatura profunda del abdomen (el transverso abdominal) y ayudar a la liberación y activación del colágeno de la membrana que une ambos rectos. Para ello existen técnicas tales como:

-Radiofrecuencia Indiba-Activ: Gracias a su aplicación reactiva el tejido conjuntivo y activa la musculatura a la par que se realizan actividades dirigidas por el terapeuta en diversas posiciones. Es un método indoloro que favorece enormemente la regeneración tisular de los tejidos. (en el embarazo NO se puede realizar, pero en el postparto se ven grandes resultados)

-Ejercicios posturales de activación de la pared abdominal.

-Reeducar el patrón respiratorio y evitar abombamientos indeseados.

Hipopresivos y GAH guiada por el terapeuta y enseñar ejercicios domiciliarios.

Progresión con diferentes posturas de la activación abdominal y en función de las Avd´s de cada persona.

Desde Akine realizamos actualmente valoraciones gratuitas si piensas que padeces alguno de estos síntomas; ¡No lo dudes y pregúntanos cualquier duda que te pueda surgir, estaremos encantadas de guiarte en tu proceso de recuperación!!

Por otro lado, nos gustaría destacar que hay personas que prefieren ir directamente a la cirugía, es importante saber que en cuanta mejores condiciones vaya un músculo previo a una cirugía de este tipo, el tiempo de recuperación será mucho mayor y mejor.

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LAS ADHERENCIAS = ¿Consecuencias?

 ¿Eso qué es?

Las adherencias son unas bandas cicatriciales que se forma entre dos superficies, ya sea entre el peritoneo o entre las propias vísceras o entre las capas de internas de la piel y el músculo.

Al unir dos superficies provoca la limitación de movilidad de las capas a las que une. Es muy común que aparezcan adherencias tras una cirugía, especialmente tras una cirugía abdominal, debido a la alteración que supone la intervención y a la cicatrización interna. Cuando el cuerpo entra en fase de cicatrización, suelta diversas sustancias para unir los puentes internos de adhesión, aquí entran la fibrina y el colágeno. Estas sustancias, si no se une de forma organizada, provoca esta telilla, que poco a poco va formando bandas más duras y pudiendo provocar la fibrosis del tejido o incluso las conocidas bridas.

¿Si es algo interno…se puede tratar?

Esta es una de las preguntas que nos hacen muchos de nuestros pacientes. Lo importante no es lo que se vea a nivel externo, está claro que lo superficial nos puede interesar en menor o mayor medida, pero lo que realmente nos importa es como esa adherencia, esa cicatriz, esa intervención quirúrgica ha provocado alteraciones internas.

Existen diversos tratamientos que favorecen la ruptura o la reorganización de dichas bandas fibróticas, destacando especialmente las siguientes:

Radiofrecuencia Indiba Activ: Se ha demostrado que gracias a su aplicación favorece la reabsorción del tejido cicatricial, aumenta la vasodilatación interna y promueve una mayor reorganización del colágeno, favoreciendo por tanto la eliminación de las adherencias, no sólo a nivel externo, si no especialmente a nivel profundo. Su aplicación es indolora, y se usa a la par que el terapeuta realiza maniobras de forma manual y ejercicios de tonificación o respiración de la zona afectada. ¡Notaras los resultados en pocas sesiones!

Técnicas Miofasciales: La inducción fascial asiste a todo este tejido, ayudando a la liberación de las zona de tensión que se hayan podido provocar, las técnicas son inocuas, pero muy efectivas!

Técnicas Osteopaticas Viscerales: Si se ha producido una intervención quirúrgica, la motilidad de las vísceras han podido verse alteradas, por ese motivo se pueden realizar movilizaciónes de las vísceras afectadas, provocando una liberación de las restricciones internas.

Terapia manual: Para cicatrices más externas, técnicas como CYriax o fricciones profundas o es “S” promueven la eliminación de la cicatriz.

Técnicas muy recomendables tras:

-Cirugías traumatológicas: hombro, codo, dedos, rodillas, pies…o postquirúrgico hernias discales.

Postparto: cesárea, episiotomía o desgarros.

-Cirugías uroginecológicas: Prostatectomías o histerectomías.

-Cirugías estéticas: Abdominoplastias, diástasis de los rectos, mastectomías.

-Cirugías internas: apendicectomía, laparoscopias, extirpación masas tumorales, cirugía riñon, entre otras y tras recomendación médica.

Acude a un especialista para tratar tus cicatrices postquirúrgicas, no importa el tiempo que haya pasado, siempre se puede mejorar y aliviar los síntomas latentes que padezcamos o los bloqueos internos que podamos tener.