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“COSTILLA DE EVA”

¡Exacto! La costilla de Eva hace referencia a una costilla de más (por aquella semejanza bíblica)

Como bien sabéis, el cuerpo humano sin anomalías tiene 12 pares de costillas, situadas en la región comprendida por las vértebras dorsales. En concreto tenemos 7 costillas verdades (unidas a dorsales y esternón), 3 falsas ( porque se unen a la última costilla  verdadera mediante cartílago, y no al esternón directamente) y 2 flotantes (porque no se unen al esternón ni a ninguna otra costilla)

Como también sabemos, las vértebras cervicales son 7 (y carecen de costillas). Y ya que estamos, recordad, que las vértebras lumbares son 5 y tampoco tienen costillas

Cuando nos referimos a la costilla de Eva, y fue en 1869 cuando se describió por primera vez, se habla de tener una costilla de más, precisamente en la última vertebra cervical.

Se le llama costilla, pero en realidad es una prolongación de la apófisis transversa perteneciente a la séptima vértebra cervical. Puede que se dé a un lado sólo o en los dos. Puede presentarse como una anomalía excepcional en este cuerpo humano o asociarse a otras malformaciones óseas…

Dependiendo de su extensión puede encontrarse libre, terminar uniéndose a la primera costilla (de la primera vértebra dorsal) mediante fibras o incluso puede encontrase fusionada completamente. Es aquí, según esas características, lo que va a conllevar en algunos casos a soportar algún tipo de complicación.

Lo más común es que sea una malformación asintomática; salvo por una radiografía, el paciente no va a percibirlo. Si es verdad que puede cursar con dolores cervicales, pero ¿quién de nosotros no los sufre?

Otra cosa bien distinta sería padecer un Síndrome del Desfiladero Torácico (SDT), como otra de sus complicaciones, resultante de una reducción del espacio por donde debe discurrir el plexo braquial (conjunto de nervios que van a miembros superiores) y el paquete vascular (arterias- venas) al estar ocupado por ese “hueso extra”. Esa compresión, continua o intermitente, del plexo braquial y/o de la arteria o vena subclavias y la arteria vertebral se manifiesta con síntomas neurológicos ( adormecimiento miembro superior, dolor torácico, dolor hombro y cuello, atrofia o debilidad muscular) y síntomas vasculares ( insuficiencias, edemas de distinta graduación, hinchazón manos, dedos…) etc.

¿Tiene solución?

Desde la fisioterapia se pueden reducir los síntomas ( en caso de darse), mediante un tratamiento conservador basado en movilizaciones, terapia manual, movilizaciones neurales, disminución de edemas (mediante drnaje linfático o Indibaactiv), masoterapia de la musculatura adyacente, liberación de puntos gatillo, etc.

Cuando fracasa este tratamiento, está indica la resección de la propia costilla o de las bandas fibrosas emergentes, todo esto mediante cirugía.