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¿QUÉ ES EL SÍNDROME DEL PIRAMIDAL?

Esta afectación, también denominada Sd del piriforme, es más común de lo que pensamos, aun que sobre todo viene acompañado de otras patologías provocando la conocida pseudo-ciática.

Su prevalencia se suele dar más en mujeres que en hombres, debido principalmente a las diferencias anatómicas de la pelvis en las mujeres y ,debido a ello, puede afectar más a la aparición de ciertas patologías.

¿CUALES SON SUS SÍNTOMAS PRINCIPALES?

Se caracteriza por diversos síntomas y signos en función de su etiología:

-Dolor muscular: Debido a la tensión muscular en la zona pélvica, ya que pueden verse afectados otros músculos como los pelvitrocantéreos, suelo pélvico, zona lumbo-sacra.

-Acortamiento musculatura piramidal: Especialmente provocado por posiciones de repetición de sedestación.

-Debilidad de un lado frente a otro: Siempre tenemos una lado más tónico que otro, pero cuando las diferencias son muy notorias pueden llegar a dar descompensación en la estabilidad lumbopélvica y verse afectado esta porción del músculo.

-Dolor tipo nervioso: Provocado por el atrapamiento nervioso del nervio ciático, el cual discurre por dicho músculo.

-Patrón de dolor específico: Un dolor tipo eléctrico y profundo, llegando hasta la mitad del hueco poplíteo (detrás de la rodilla) y cursando con adormecimiento homolateral de la zona glútea afectada.

¿QUÉ TRATAMIENTO TIENE?

Lo primero de todo es realizar un correcto diagnóstico, gracias a movimientos articulares y musculares realizados por el fisioterapeuta y sobre todo una buena anamnesis del paciente.

Los tratamientos que se suelen realizar en este tipo de patologías son:

Terapia manual: gracias a la descarga de la musculatura media y profunda de la zona pélvica y glúteos mejora potencialmente la lesión. En ocasiones se puede llegar a considerar el tratamiento intracavitario del suelo pélvico para la liberación del obturador de forma interna y tratar la pelvis en su conjunto.

Punción seca: La liberación miofascial mediante el uso de agujas de punción en el músculo piriforme y músculos adyacentes relajan de forma rápida la zona.

Indiba-activ: La radiofrecuencia INDIBA gracias a su penetración profunda en los tejidos tantos musculares como articulares favorece la relajación de los puntos de tensión y la disminución del dolor.

Neurodinamia: Los estiramientos nerviosos del nervio ciático alivian la comprensión y la sensación de adormecimiento glúteo.

Ejercicio terapeutico: es un gran aliado para evitar que se perpetúe el síndrome, ya que fortalece y reeduca la musculatura necesaria para evitar la compensación, y de una manera global.

En Akine fisioterapia contamos con todos estos métodos, y con una valoración previa a tu tratamiento de manera personalizada, para poder acompañarte en la mejoría de tu lesión! Si tienes cualquier duda, contacta con nostras, te asesoraremos =)

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FASCITIS PLANTAR

La fascitis plantar, como su sufijo indica”- itis”, resulta ser la inflamación de la fascia, en concreto de la banda gruesa de tejido fibroso conectivo que enlaza el talón (calcáneo) con los dedos del pie. Tiene como función principal absorber la energía de impacto al plantar el pie, de sujeción y protección del mismo.

Cuando esa banda sufre más tensión de lo normal es probable que sufra este tipo de patología.

Tenemos que tener en cuenta que los huesos del pie están dispuestos en dos arcos longitudinales, uno interno y otro lateral, y un tercero que se localiza en la parte anterior, transmitiendo fuerzas entre sí, adaptándose a los movimientos del pie (según en qué fase de la marcha estemos) o simplemente soportando nuestro peso cuando estamos de pie de forma estática.

Cuando todo está en orden, y las estructuras óseas, ligamentos y la musculatura adyacente principal actúan en constante equilibrio no deberían producirse lesiones, salvo por accidentes con consecuencias traumatológicas o alguna enfermedad (neurológica, metabólica) que revierta síntomas en los pies.

Por el contrario, si el pie sufre de alteraciones en lo que a sus estructuras se refiere, si por ejemplo sus arcos están elevados (pie cavo), o más caído (pie plano), si sus músculos no están realizando bien su función recayendo aún más trabajo sobre la fascia, ésta seguramente con el tiempo acabe deteriorándose e inflamándose (o viceversa)

Se estima que una de cada 10 personas sufren de fascitis y es que, no es difícil sumar factores patológicos.

Como os decíamos, una musculatura en desequilibrio, en este caso un acortamiento de la musculatura en la cadena posterior (gemelos, soleo, tibial posterior, flexor plantar, isquiotibiales, etc) aumenta las posibilidades de sufrirla. Al hacer un repaso anatómico, recuerda que la fascia plantar estará conectada al tendón de Aquiles a través del calcáneo (y el tendón de Aquiles es el tendón común de gemelos y soleo)

Es muy típico en gente que usa calzado con excesivo tacón o en deportistas que tienen sobrecargada la musculatura de la pierna, por la tensión ejercida sobre sus inserciones en el pie. Si el calzado no es el adecuado, no te sujeta bien, si practicas deporte sobre superficies demasiado duras, si pisas de forma incorrecta o si tenemos sobrepeso también son factores influyentes

Su sintomatología principal, es DOLOR. Dolor que podríamos clasificarlo como punzante, como si tuvieras “cristalitos” en la planta, cercano al talón o en el mismo.

Si la has sufrido, seguro que te resulta familiar ese dolor incapacitante al levantarte de la cama, al querer dar el primer paso, y que por suerte parece que va desapareciendo según vas moviéndote. Lo malo, que una vez reposas, y quieres volver a caminar vuelve a molestar.

A no ser que sea muy avanzada, durante el ejercicio desaparece bastante, pero una vez te quedas frío, vuelve el dolor y seguramente de forma más intensa.

También si estás mucho rato de pie, puedes sentirlo y empeorarse.

Si más o menos podemos determinar qué está originando el problema, el tratamiento será más efectivo.

En Akine, contamos con INDIBA que actualmente cuenta con protocolos efectivos que están dando muy buenos resultados entre nuestros pacientes. Si bien, para los sufridores, la punción seca en determinados puntos gatillos también es un buen complemento. Por supuesto, la terapia manual y la liberación miofascial, estiramientos y ejercicios pautados por nosotros van a reducir los tiempos de la lesión.

¡Ojo! Muchas veces la fascitis se puede confundir con el espolón calcáneo. Una radiografía nos sirve como diagnóstico diferenciador porque se podría observar un saliente óseo en el caso del espolón. Al final, no deja de ser una consecuencia de tener la fascia mal y tensionada. Esa tensión constante mantenida provoca que crezca hueso en ese punto de anclaje.

Asi que, una razón más para cuidar de nuestros pies 🙂

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¿QUÉ ES LA PATA DE GANSO? ¿puede ser el origen de mi dolor en la rodilla?

¿Por qué se llama Pata de ganso?

Este nombre tan gracioso hace referencia a la unión miotendinosa de tres músculos, los cuales conforman de manera simultánea en la cara medial de la rodilla, justo debajo de la rótula, en el borde interno de la tibia. Los anatomistas le pusieron ese nombre debido a que se asemejaba a la forma membranosa que tiene el ganso en sus patas.

Estos tres músculos son:

-El sartorio: músculo que discurre por la cara anterior del cuádriceps. (Conoce más sobre este músculo en nuestro post)

-El recto interno: músculo que pertenece a la musculatura anterior y medial del cuerpo.

-El semitendinoso: Músculo que pertenece a la musculatura isquiotibial.

¿Puedo tener una tendinitis de la pata de ganso?

Por supuesto, de hecho es una patología muy típica de rodilla, especialmente en corredores, considerándose un lesión deportiva inflamatoria de la rodilla. Esto es debido a la sobrecarga de la musculatura a la hora de activar los miembros inferiores, provocando una fricción de la bursa e irritación de los tendones.

Aún así, también esta tendinitis puede estar asociada a otras molestias del tipo lumbar, una mala pisada, una desviación mecánica de rodillas o pelvis, problemas pélvicos o incluso relacionado con problemas urogenitales en mujeres y hombres, por su relación con el sistema visceral pélvico.

¿Cúales son los síntomas que puedo presentar?

El síntoma que más caracteriza esta patología es el dolor localizado en el borde interno de la rodilla. Este dolor al inicio puede ser sólo al comenzar la actividad deportiva, disminuyendo su sensación tras el calentamiento, pero al finalizar la práctica deportiva podemos volver a notar el dolor. Cuando la tendinitis pasa su fase aguda, se puede observar en mucho de los casos que el dolor se vuelve constante, independientemente del ejercicio.

Otro de los síntomas que presenta es la molestia ante la presión o el roce de la rodilla en su parte interna, asociada a veces con una inflamación localizada o aumento de la coloración y temperatura de la zona.

¿Tiene tratamiento?

Siii!! Lo primero de todo sería realizar un correcto diagnóstico de la tendinitis de la pata de ganso, observando el origen por el que ha podido ocurrir la patología y si está asociado a otras lesiones.

Las técnicas que más se utilizan en esta patología aplicadas por el fisioterapeuta son:

Terapia manual con el fin de liberar la musculatura, mediante descarga de, no sólo los tres músculos implicados, si no también todo el miembro inferior y pelvis.

Técnicas osteopáticas, para reequilibrar las estructuras y articulaciones afectadas, sobre todo si viene como consecuencia de un síndrome del corredor.

Radiofrecuencia Indiba-activ: es una de las técnicas que se ha observado que disminuye notoriamente la fase aguda de la lesión, y por tanto el número de sesiones para la pronta recuperación en deportistas. Así mismo asiste a la disminución de la inflamación y al aumento de vascularización de la musculatura sobrecargada.

Técnicas miofasciales, para liberar posibles adherencias en zona fascial.

Punción seca, ya que ciertos grupos musculares implicados, si presentan puntos gatillo latentes o activos promueven la aprición del dolor de rodilla.

-Kinesiotapping: el vendaje neuromuscular aplicado en la rodilla favorece la descarga ante la práctica deportiva, como el alivio del dolor superficial ante la fricción de la zona.

Estiramientos progresivos de los miembros inferiores.

En función de los signos del paciente se aconseja a la vez el uso de crioterapia localizado, para ayudar a la disminución de la inflamación, y también un estudio de la pisada llevado a cabo por un profesional, ya que el apoyo plantar en la marcha o el calzado afectan indirectamente en esta lesión.

Si te has visto identificad@ por esta lesión, ya sabes! Acude a tratarte, evita que una lesión se cronifique o que impida poder disfrutar de las actividades deportivas al aire libre!!=)

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La importancia del DIAFRAGMA..nuestro paracaídas corporal

El diafragma es un músculo, con forma ovalado. Se encuentra localizado en la zona frénica del cuerpo, dividiendo la parte torácica de la abdominal.

Su forma se asemeja a un paraguas, o mejor dicho a un paracaidas.

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¿Por qué a un paracaídas?

Este símil es muy apropiado debido a los diversos puntos en los que se ancla y como puede influir en las estructuras del cuerpo que lo rodea.

Para entenderlo un poco mejor, os explicamos que el diafragma tiene sus puntos de union con:

-El esternón, más especificamente en la apófisis xifoides.

-Los bordes de la parrilla costal.

-La parte distal de las costillas 11 y 12.

-La vértebras de la zona lumbar, en L1-L4 en la parte derecha y el izquierdo en L1-L3 de los cuerpos vertebrales.

Por ese motivo, estos puntos de inserción pueden influir a las estructural que lo rodean, dando lugar a diversas funcionalidades muy importantes en nuestro cuerpo. La función principal que tiene es asistir en la respiración:

Durante la inspiración el músculo diagrama se contrae, llevando a su vez que las costillas se puedan expandir hacia los laterales y hacia arriba, creando un aumento de la cavidad abdominal.

Para esta función, intervienen a su vez los músculos intercostales, esos músculos pequeñitos que se encuentran entre las costillas y que favorecen su movimiento.

Durante la espiración, el diafragma desciende, provocando un impacto hacia las vísceras abdominopélvicas y la pared abdominal, relajándose de forma pasiva.

¿CÓMO PUEDE ALTERAR A OTRAS ESTRUCTURAS?

Dada su localización y su movimiento, una alteración en el diafragma debida a sobreesfuerzos o incorrecta funcionalidad, puede provocar patologías en otras partes de nuestro cuerpo por la relación indirecta, como pueden ser:

-Problemas dorsales:

El dolor dorsal, provocado a veces por la excesiva tensión de los romboides (unos músculos que tenemos uniendo las vértebras con la escápula) pueden alterados por el patrón respiratorio. No es de estrañar, que personas que han padecido un resfriado, alergias o estornudos contínuos, padecen durante unos días unos dolores en la zona posterior de la espalda que describen muchos pacientes “como si me clavaran un puñal”, esta sintomatología es muy característica tras espasmos diafragmáticos.

-Problemas lumbares:

Dada su inserción en vértebras lumbares y su estrecha relación con el músculo psoas, la tensión en esta estructura puede favorecer la aparición de dolencias lumbares.

-Problemas en el aparato genitourinario:

Se encuentra una estrecha relación entre patologías como incontinencias urinarias, el dolor pélvico crónico o incluso vaginismo, debido a una tensión excesiva diafragmática. No significa que si presentamos algún tipo de patología sea por el diafragma, si no que este músculo puede estar también afectado y debemos de incorporalo en su tratamiento.

-Problemas asociados a la gestación o postparto:

Diversos estudios correlacionan que aquellas mujeres que tengan un estrechamiento mayor de la parrilla costal en su parte distal, son más propensas a padecer diástasis abdominal, por no tener tanto espacio el bebé, o incluso mayor facilidad de tensiones producidas durante los pujos prolongados en el parto, favoreciendo la tensión diafragmática.

-Problemas emocionales:

Aquellos pacientes que pasan por etapas de estrés o agobio, puede verse como el diaframa, especialmente en su parte central se encuentra como “un nudo”, esto puede favorecer cambios en el patrón postural, y por tanto en los hábitos de la postura.

¿SE PUEDE TRATAR EL DIAFRAGMA?

La repuesta es SIIII!!! igual que cualquier otro músculo existen diversas técnicas manuales para favorecer la relajación del mismo.

La compresión de puntos tensionales, estiramientos directos e indirectos o técnicas osteopáticas serían las mejores medidas para aliviar el diafragma. Además el uso de Indiba-activ en zonas localizadas también favorecen a la pronta recuperación de las dolencias y gracias al sistema activo de la radiofrecuencia se puede potenciar la eficacia junto a ejercicios dirigidos por el terapeuta a la vez que su aplicación.

Así mismo, la realización de ejercicios respiratorio, como las respiraciones diafragmáticas o los hipopresivos, favorecen a la mejorara del patrón respiratorio y por tanto aliviar la tensión.

Por otro lado, la corrección de la postura, gracias a ejercicio terapéutico también colabora a la mejoría de las estructuras.

El tratamiento específico de la musculatura afectada, destacando músculos como los romboides (zona dorsal), psoas (zona lumbar), transverso (zona abdominal) o pelvitrocantéreos (zona pélvica) mejorarían el cuadro de dolor del paciente.

En cuanto a las posibles afecciones del sistema genitourinario, el tratamiento externo e interno de la musculatura del suelo pélvico disminuirá los síntomas patolológicos.

Hemos visto ligeras pinceladas de la importancia del diafragma y cómo puede afectarnos a otros sistemas!

¡Si tienes cualquier problema, que ya no te extrañe el por qué el fisioterapeuta va a descargarte este musculito, ya que reacciona y mucho en nuestro cuerpo!

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ESTIRAMIENTOS

Cuántas veces habremos oído: “hay que estirar, tienes que estirar, deberías estirar…”¡Y qué razón tienen! Te contamos el porqué…

Los estiramientos son ejercicios suaves, normalmente mantenidos en una posición concreta para poner en tensión una parte específica de nuestro cuerpo. Tienen la importante función de prevenir lesiones y devolver flexibilidad a la musculatura (que por lo general tenemos contraída)

De forma directa busca provocar en el músculo un alargamiento que vaya más allá de su posición “normal”, para que una vez en reposo conserve esa elasticidad ganada. De forma indirecta, nos ayuda a aumentar el rango articular y favorecer el flujo de líquido sinovial (encargado de lubricar las articulaciones).

Además, el hecho de estirar va a favorecer el flujo sanguíneo y por ente al propio músculo; recuerda que un músculo contraído provoca en sí mismo una pobre vascularización, impidiéndole absorber bien sus nutrientes y la oxigenación necesaria, haciéndole más débil y propenso a lesiones.

La práctica de estiramientos también va a lograr que exista un rango de movimiento más amplio y con ello una mayor facilidad para llevar a cabo las acciones solicitadas como subir un escalón, mantener la espalda recta…

Tenemos quizás más interiorizado estirar después de realizar alguna actividad física o deportiva, pero sería conveniente introducirlos en nuestra rutina diaria ya que sin duda nos ayudarán a sentirnos “más sueltos, menos contracturados” (no olvidemos que no paramos de realizar gestos, movimientos y esfuerzos que solicitan constantemente a nuestro sistema muscular)

Para llevarlos a cabo se deben hacer con una buena ejecución, de manera precisa, suave, sin forzar de más el músculo, y por supuesto sin sentir dolor, aunque sí tensión.

¿Sabías que existen diferentes tipos?

Los Estáticos: son los más adecuados para el enfriamiento (después de una actividad física). Se Aprovecha que el músculo está caliente para facilitar el estiramiento. Como su nombre indica se realiza de forma estática manteniendo unas posiciones en un periodo de tiempo determinado.

Los Dinámicos: al contrario de los estáticos con estos vamos a realizar movimientos rítmicos y constantes. Cada vez buscando un poco más de amplitud. Al involucrar mover grupos musculares de forma variable se va a producir un aumento de la temperatura, por lo que son ideales si después vamos a practicar nuestro deporte o actividad física.

Los Balísticos: parecidos a los dinámicos sólo que se hacen a mayor velocidad, mediante rebotes. Ese rebote va a activar el “reflejo del estiramiento”. Aunque en desuso, únicamente atletas y gente muy preparada se les recomienda, por la gran tensión a la que se somete a la articulación.

Los PNF o facilitación propioceptiva neuromuscular: empezaron a usarse en nuestro ámbito de la rehabiltiación. Se basa en contraer el músculo para después estirarlo. Es decir, se busca un estiramiento (estático), y desde esa posición de elongamiento se le aplica una resistencia contraria para que el músculo estirado trabaje en isométrico durante 3 segundos ( se contraiga pero no logre mover la resistencia). Al relajar, inmediatamente después se busca un nuevo rango de movimiento para volver a colocar el músculo en elongación y volver a someterle a una resistencia. Así 3 veces.

Para estirar un determinado músculo o grupo muscular de forma más específica necesitarás conocer que acción realiza y de qué manera podemos llevarle a tensión. Por ejemplo: el pectoral mayor, es adductor y rotador interno de hombro, basta con fijar el brazo en la pared (antebrazo y palma de mano apoyados ya implica una rotación externa) y mi tronco gira separándose de él (una abducción). O el típico estiramiento de Isquiosurales (isquiotibiales): son flexores de rodilla y de cadera. Para estirarlo tendremos que extender toda la pierna.

Tú mismo puedes diseñar tu plan de estiramiento, basándote en los músculos que necesitas mover, o la articulación que notas con algún tipo de molestia. Pero ten en cuenta este resumen:

NO debes sentir dolor.

NO fuerces demasiado una articulación (puedes provocar el efecto contrario, que se produzca una contractura)

EVITA los rebotes (a no ser que seas un súper atleta)

MEJOR de manera suave, mantenida y progresiva.

RESPIRA. Vas a favorecer el estiramiento.  

RECOMENDADO calentar, estirar, aplicar frío en el músculo ( el frío mantiene esa elasticidad por más tiempo), relajar.

ESTIRA después de cada actividad, sea cual sea, y más si estás mucho tiempo en la misma posición.

INTENTA ser constante y hacerlo al menos 3 veces por semana.

IDEAL 20-30 segundos, aunque hay estudios que hablan de 90 segundos para hacerlo más efectivo.

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HOMBRO-TENDINITIS SUPRAESPINOSO

El hombro es en sí un complejo articular, en el que se necesitan de varias articulaciones para su correcto funcionamiento. A nivel articular todos pensamos únicamente en la unión formada por húmero y omoplato (y es correcto), pero no podemos olvidarnos de la clavícula, ni del esternón, ni de la escápula y sus movimientos, ni de la propia columna vertebral, pues todos en cierta medida van a influir en que se produzca un rango óptimo de movimiento.

Centrándonos en la articulación grande, la glenohumeral, nos encontramos con una serie de músculos que junto al tipo de articulación que es (enartrosis, una bola (húmero) articulando con un cuenco (cavidad glenoidea de la escápula) van a ser los encargados de que el hombro tenga todos los movimientos posibles en el espacio: flexión, extensión, abducción(abrir), adducción (cerrar), rotaciones (interna-externa), siempre por supuesto, limitados por la cápsula, ligamentos y propios tendones.

El hecho de que tengamos tanta libertad de movimiento tiene su parte buena, pero no nos libramos de la parte mala si convivimos con desequilibrios musculares, una sobresolicitación constante de éstos, o porque anatómicamente algo falla.

Si algo de esto persiste, seguramente estemos llamados a sufrir una lesión; y si nos basamos en datos, probablemente tu manguito rotador se vea afectado. Ya que, según estudios, las lesiones del manguito rotador es la patología más frecuente que podemos encontrar en el hombro. Y si ya eres mujer y mayor de 50 años… ¡premio!

Y te preguntarás…¿Qué es el manguito rotador?

Foto tomada de Medline

Pues bien, se denomina así al conjunto de músculos y tendones que proporcionan estabilidad al hombro. El manguito rotador, en concreto, está formado por 5 músculos: el tendón del bíceps, y el supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular (estos 4 últimos tienen su origen en la escápula) que van a insertarse en el húmero, más específicamente en troquín y troquíter. (No os liéis con el trocánter que éste está en la pierna :P)

Una de las lesiones típicas de ellos es la tendinitis del supraespinoso.

Este músculo como su nombre indica nace por encima de la espina de la escápula. Su tendón pasa por un surco delimitado por otra de las parte de la escápula (el acromion) y la cabeza(bola) del húmero, para insertarse en el troquiter. Por su posición anatómica, cuando se contraiga, va a ser el encargado (junto a otros) de que podamos separar el brazo (abrir, abducción, elevar)

El problema llega cuando el espacio del que hablábamos antes, por el que el tendón debe pasar, se ve comprometido. Y es que un conjunto de desequilibrios musculares puede llevar a colocar la cabeza del húmero en otra posición y con ello acarrear lesión.

Foto tomada de Traumatopedia

Nuestro músculo va a querer seguir haciendo su acción, pero al final mediante gestos repetitivos, con un espacio estrecho, con un roce con las estructuras delimitantes (hueso) va a conllevar inflamaciones del propio tendón, o de la bursa que lo protege (estrechando aún más el espacio por el que debería discurrir). Si todo esto se prolonga en el tiempo y sigue rozando, hasta es probable acabar en rotura.

Gran parte de esta lesión está ocasionada por una elevación mantenida del brazo. Por eso, gente deportista que repite ese gesto o trabajadores que sobreusan los brazos tienen más tendencia a lesionarse.

Te ponemos un ejemplo: esa posición que seguro a todos nos suena, de hombros adelantados y enroscados hacia dentro favoreciendo una chepa atrás (típica postura de trabajar con ordenador, estar sentado, mirar el móvil, etc) es el claro modelo de como indirectamente si se mantiene esa postura (la cabeza del húmero no está donde debería estar) y además muevo el brazo (más tensión) voy a hacer que el tendón roce una y otra vez con estructuras adyacentes. Personas que se dedican a la limpieza, o electricistas que tienen que subir el brazo para desempeñar su trabajo mantendrán una postura nada favorecedora para el tendón y el hombro en general.

Otro problema, del que no somos culpables, es nacer con el acromion con una forma de gancho que va a estrechar y atrapar aún más los tendones y la bursa. (Aquí existe la cirugía como alternativa para limar ese hueso sobrante y agrandar el espacio)

Y en otras ocasiones, todo el proceso puede desencadenarse tras una caída, traumatismo o un gesto forzado.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Sobretodo dolor al realizar el movimiento de elevación-abducción (abrir-separar-subir) del brazo. Este dolor se extiende por el lateral del hombro o en la propia articulación.

Nosotros, con un diagnóstico fisioterapéutico, podemos realizar una serie de pruebas en busca de un signo positivo que nos alerte de esta lesión.

Por supuesto, se necesitan de pruebas complementarias que ratifiquen el diagnóstico como pueden ser las radiografías, una ecografía o una resonancia, ya concluido por el profesional sanitario correspondiente.

¿Puedo hacer algo por evitarlo?

¡Claro! Descartando problemas anatómicos que lo imposibiliten, todo el trabajo compensador y estabilizador de hombro mediante el ejercicio terapéutico, junto a una postura correcta, trabajando así la higiene postural, va a disminuir las posibilidades esta lesión.

Sesiones de masajes y estiramientos para lograr el equilibrio muscular deseado también son necesarias.

¿Si ya estoy diagnosticado…?

Ponte en manos de tu fisioterapeuta para que te marque los objetivos mediante sesiones, INDIBA, ejercicio, y que junto al reposo relativo y algún antiinflamatorio podrán ir reduciendo la lesión e incluso rehabilitar la zona.

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FUERA TEMAS TABÚ: ¡EL VAGINISMO! ¿Eso qué es?

Empezaremos este artículo contestando directamente a las preguntas que algunas de nuestras pacientes nos dicen:

NO, no es normal que duela en las relaciones.

NO, no es normal que me duela al introducirme un tampón.

NO, no es normal que note molestias continuas en la vagina.

¡Muchas mujeres no saben que lo padecen, y al ser una patología progresiva va poco a poco aumentando las sintomatologías afectando seriamente la calidad de vida de la paciente!

¡NO esperes más y encuentra lo que es NORMAL! =)

¿¿¿Qué significa Vaginismo???

El vaginismo es una afectación de la musculatura superficial del suelo pélvico, caracterizada por la contracción brusca o continuada de dicha musculatura. Esta peculiaridad provoca el cierre parcial o total de la vagina, incapacitando las relaciones sexuales o provocando mucho dolor en las mismas (conocido como DISPAREUNIA).

Afecta principalmente a mujeres, entre 25 y 35 años y a partir de los 50 años.

¿Por qué se da?

No existe una etiología clara de por qué una mujer puede llegar a padecerlo, pero si está relacionado por diversos factores, tanto físicos como psicológicos, tales como:

-Endometriosis.

-Tras una histerectomía.

-En la menopausia.

-Inflamación de la pelvis.

-Dolores pélvicos recurrentes.

-Por comprensiones continuas de la musculatura: como uso excesivo de tampones, el anillo, o el DIU, entre otros. Al igual que ciertas posturas mantenidas en oficina, que no favorecen la relajación de la zona.

-Estenosis vaginal.

-tumores pélvicos o miomas.

-Carúnculas uretrales.

-Traumas directos como la episiotomía o desgarros mal curados o rigidez en el himen.

-Problemas psicológicos: En muchos de los casos va asociados a un factor psicológico de la paciente ya sea por:

                     -Estrés y la frustración del día a día.

                     -Nerviosismo.

                     -Experiencia traumática con las relaciones o de vivencia personal.

                     -Autoimagen negativa de una misma o miedos.

                     -Estados de ansiedad o depresivos alargados en el tiempo.

No quiere decir que si tengo alguna de las patologías anteriores tenga que tener vaginismo; Sólo que puede ser más probable que presente contracciones involuntarias a nivel vaginal, y tendría que tenerlo en cuenta si llego a notar ciertas sintomatologías de dolor y no encasillarlas como: “es NORMAL”, “siempre me ha pasado entonces no hay problema”…etc.

El principal problema en el que se enfrentan las mujeres que lo padecen es el circulo vicioso del dolor, ya que si existe dolor se contrae más la musculatura, al contraerse más nos duele más y así continuamente.

¿Tiene tratamiento?

SI!!! Destacando la importancia de un trabajo multidisciplinar entre un psicólogo, si los problemas vienen por factores traumáticos a nivel psicológico, y un fisioterapeuta especializado en el campo de la pelviperineología.

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¿En qué consistiría el tratamiento fisioterápico?

Lo primero de todo es una VALORACIÓN y ANAMNESIS de la paciente, para ver en qué estado se encuentra y conocer las experiencias físicas o quirúrgicas que haya podido padecer la paciente.

Tras la valoración existen diversas técnicas combinadas y progresivas que favorecen la recuperación y la disminución del dolor, asociado a una patología denominada DISPAREUNIA.

Dichos tratamientos buscan como objetivo:

-Toma de conciencia de la musculatura: Mediante ejercicios propioceptivos de la musculatura del suelo pélvico, ya que para saber relajar un músculo o contraerlo tenemos que conocer y concienciar en qué estado nos encontramos, para saber diferenciarlo de la tensión muscular. Para ello existen técnicas manuales tanto externas como internas de la musculatura, guiadas por el fisioterapeuta, al igual que medidas electroterápicas para la toma de conciencia muscular.

-Relajación de la musculatura superficial y media del suelo pélvico: Mediante respiraciones diafragmáticas que disminuyan la tensión abdominopélvica e hipopresivos ayudamos a la relajación involuntaria de la musculatura. De forma más directa la aplicación del INDIBA-activ, tanto externa como intracavitaria, se ha demostrado que mejora especialmente la disminución de los puntos de tensión internos de la musculatura del suelo pélvico, ejecutando a la par estiramientos localizados.

-Aumento progresivo del canal vaginal: Mediante maniobras de la musculatura pélvica y uso de dilatadores, se favorece el aumento del diámetro vaginal.

-El apoyo con la pareja, si la hubiera, cursa un papel importante en estos casos, para ayudar a integrar la sexualidad en la paciente y aconsejar de posturas específicas que puedan reducir la sensación de dolor y poco ir rompiendo ese círculo de dolor y por ende de contracción involuntaria.

¡Si tienes cualquier consulta, no dudes en preguntarnos! ¡Estaremos encantadas de poder ayudarte y acompañarte en tu proceso de recuperación ante el Vaginismo!

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DIASTASIS ABDOMINAL, una separación muy común!

¿Qué ES?

Si has oído hablar de ella sabrás que es más común de lo que parece.

La diástasis abdominal consiste en la separación de los rectos anteriores del abdomen. Estos músculos están situados en la cara anterior del abdomen, en la capa muscular más superficial. En el mundillo del gimnasio se conoce como “la tabletita de chocolate”, por lo que ya con este mote nos puede ir sonando un poquito más.=)

 Tenemos dos en el cuerpo, uno a cada lado de la línea alba o medial del cuerpo, y van desde la pelvis, cercanas al pubis, y ascienden de forma longitudinal hasta la 5º,6º y 7º costilla y apéndice xifoides. Entre ambos rectos se encuentra un potente tejido conjuntivo, que si existe mucha debilidad de la musculatura o una distensión brusca entre ambos rectos puede abrirse creado una ruptura de esa membrana que los une.

¿Cuáles son causas?

Las causas más comunes de la diastásis son:

-Durante el embarazo: debido a la debilidad de la pared abdominal, unida la distensión del abdomen y abombamiento del mismo por el crecimiento del bebé, unido a un factor de estrechamiento de las costillas.

-Durante el parto, por maniobras bruscas de presión caudal en el momento del expulsivo, como la maniobra de Kristeller o por un sobreesfuerzo respiratorio muy grande.

-En el postparto: Provocado principalmente por la debilidad de la faja abdominal y en ocasiones en empezar a realizar ciertos ejercicios con demasiada antelación o demasiado tarde.

-Por ejercicios de sobreesfuerzo repetitivo o ejercicios de aumento excesivo de la presión intra-abdominal, como los abdominales clásicos mal ejecutados.

-Debilidad de la musculatura y aumento de peso brusco, e incluso hemos llegado a tener algún caso por pincharse ciertos medicamentos vía abdominal durante tiempo prolongado que haya provocado la distensión de dicha musculatura.

-hernias en la zona abdominal, que provocan el aumento de desde dentro de la musculatura unido a malas posturas y ejercicios no controlados.

¿Cómo se si tengo diastasis?

 Los síntomas con los que puede cursar el paciente son principalmente:

-Debilidad abdominal, con abultamiento en el vientre bajo del abdomen.

-Sensación de que “algo tipo bultito” sobresale por encima del ombligo al incorporarnos e incluso toser o reír.

-Afectaciones en el suelo pélvico, como incontinencias o escapes de aires incontrolados.

-Dolores recurrentes de espalda por la descompensación de la faja abdominal.

-Flacidez intraabdominal y pesadez a lo largo del día.

-Estreñimiento o molestias ante esfuerzos defecatorios.

-Molestias lumbopélvicas ante la práctica de ejercicio o flato recurrente al correr o saltar.

Y la pregunta más importante..¿Tiene tratamiento?

SI!!! En mayor o menor medida se puede disminuir la diástasis abdominal.

Lo primero que se hace es una valoración del estado de la musculatura abdominal y de la sintomatología del paciente mediante pruebas subjetivas del terapeuta. Es importante destacar la palabra subjetiva, ya que la medición se hace de forma aproximada del grado de diástasis, una ecografía siempre dará unos resultados más fiables, pero la valoración puede acercarse al grado de afectación muscular. Nos podemos encontrar diversas localizaciones o tipos de diástasis, al igual que grados.

El tratamiento consiste en reeducar la musculatura profunda del abdomen (el transverso abdominal) y ayudar a la liberación y activación del colágeno de la membrana que une ambos rectos. Para ello existen técnicas tales como:

-Radiofrecuencia Indiba-Activ: Gracias a su aplicación reactiva el tejido conjuntivo y activa la musculatura a la par que se realizan actividades dirigidas por el terapeuta en diversas posiciones. Es un método indoloro que favorece enormemente la regeneración tisular de los tejidos. (en el embarazo NO se puede realizar, pero en el postparto se ven grandes resultados)

-Ejercicios posturales de activación de la pared abdominal.

-Reeducar el patrón respiratorio y evitar abombamientos indeseados.

Hipopresivos y GAH guiada por el terapeuta y enseñar ejercicios domiciliarios.

Progresión con diferentes posturas de la activación abdominal y en función de las Avd´s de cada persona.

Desde Akine realizamos actualmente valoraciones gratuitas si piensas que padeces alguno de estos síntomas; ¡No lo dudes y pregúntanos cualquier duda que te pueda surgir, estaremos encantadas de guiarte en tu proceso de recuperación!!

Por otro lado, nos gustaría destacar que hay personas que prefieren ir directamente a la cirugía, es importante saber que en cuanta mejores condiciones vaya un músculo previo a una cirugía de este tipo, el tiempo de recuperación será mucho mayor y mejor.

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LAS ADHERENCIAS = ¿Consecuencias?

 ¿Eso qué es?

Las adherencias son unas bandas cicatriciales que se forma entre dos superficies, ya sea entre el peritoneo o entre las propias vísceras o entre las capas de internas de la piel y el músculo.

Al unir dos superficies provoca la limitación de movilidad de las capas a las que une. Es muy común que aparezcan adherencias tras una cirugía, especialmente tras una cirugía abdominal, debido a la alteración que supone la intervención y a la cicatrización interna. Cuando el cuerpo entra en fase de cicatrización, suelta diversas sustancias para unir los puentes internos de adhesión, aquí entran la fibrina y el colágeno. Estas sustancias, si no se une de forma organizada, provoca esta telilla, que poco a poco va formando bandas más duras y pudiendo provocar la fibrosis del tejido o incluso las conocidas bridas.

¿Si es algo interno…se puede tratar?

Esta es una de las preguntas que nos hacen muchos de nuestros pacientes. Lo importante no es lo que se vea a nivel externo, está claro que lo superficial nos puede interesar en menor o mayor medida, pero lo que realmente nos importa es como esa adherencia, esa cicatriz, esa intervención quirúrgica ha provocado alteraciones internas.

Existen diversos tratamientos que favorecen la ruptura o la reorganización de dichas bandas fibróticas, destacando especialmente las siguientes:

Radiofrecuencia Indiba Activ: Se ha demostrado que gracias a su aplicación favorece la reabsorción del tejido cicatricial, aumenta la vasodilatación interna y promueve una mayor reorganización del colágeno, favoreciendo por tanto la eliminación de las adherencias, no sólo a nivel externo, si no especialmente a nivel profundo. Su aplicación es indolora, y se usa a la par que el terapeuta realiza maniobras de forma manual y ejercicios de tonificación o respiración de la zona afectada. ¡Notaras los resultados en pocas sesiones!

Técnicas Miofasciales: La inducción fascial asiste a todo este tejido, ayudando a la liberación de las zona de tensión que se hayan podido provocar, las técnicas son inocuas, pero muy efectivas!

Técnicas Osteopaticas Viscerales: Si se ha producido una intervención quirúrgica, la motilidad de las vísceras han podido verse alteradas, por ese motivo se pueden realizar movilizaciónes de las vísceras afectadas, provocando una liberación de las restricciones internas.

Terapia manual: Para cicatrices más externas, técnicas como CYriax o fricciones profundas o es “S” promueven la eliminación de la cicatriz.

Técnicas muy recomendables tras:

-Cirugías traumatológicas: hombro, codo, dedos, rodillas, pies…o postquirúrgico hernias discales.

Postparto: cesárea, episiotomía o desgarros.

-Cirugías uroginecológicas: Prostatectomías o histerectomías.

-Cirugías estéticas: Abdominoplastias, diástasis de los rectos, mastectomías.

-Cirugías internas: apendicectomía, laparoscopias, extirpación masas tumorales, cirugía riñon, entre otras y tras recomendación médica.

Acude a un especialista para tratar tus cicatrices postquirúrgicas, no importa el tiempo que haya pasado, siempre se puede mejorar y aliviar los síntomas latentes que padezcamos o los bloqueos internos que podamos tener.

Cesarea
SUELO PÉLVICO

La FISIOTERAPIA en la CESÁREA.

Sí, has leído bien! Las cesáreas se pueden tratar con fisioterapia. De hecho tienen muy buenos resultados!! =)

En AKINE realizamos primero una valoración personalizada del estado de la cicatriz.

Disponemos de multitud de técnicas para tratar tu cesárea como son:

Radiofrecuencia Indiba: alivio considerable de los síntomas de inflamación cicatricial, libera adherencias, mejora la cicatrización tanto a nivel cutáneo como profundo y regenera la parte de colágeno. Su aplicación unido al sistema Activ, promueve la recuperación y la fuerza, realizando ejercicios respiratorios guiados por el fisioterapeuta a la vez que la radiofrecuencia.

-Terapia manual de la cicatriz: fricciones supra e infra cicatricial, movimientos en “z”, técnicas miotendinosas, y a su vez enseñar a la paciente como poder realizarselo en casa.

-Tratamiento del suelo pélvico: como recuperación para integrar la contracción de la musculatura del suelo pélvico y del transverso.

Método Hipopresivo: para ayudar a la flexibilización de los tejidos, no solo a nivel externo, sino a nivel interno por tensión muscular y ligamentosa, gracias al tipo de respiración que caracteriza el Hipopresivo y sus posturas.

Tecnicas osteopáticas: para liberar las posibles zonas adheridas agarrotadas, usando técnicas tanto estructurales como viscerales, en función de la necesidad de cada paciente.

Tecnicas miofasciales: liberación de zonas de retracción ligamentosa y abultamientos cicatriciales.

Tras la finalizacion de las sesiones recomendadas (normalmente la media está entre 5 y 7 sesiones) se recomienda realizar ejercicios de fortalecimiento progresivos en la zona y de estiramiento de la pared abdominal siempre y cuando exista control por parte del paciente y se hayan enseñado previamente.

¡Acude a un fisio especialista para tu tratamiento postparto!